Alajuelense derrotó 3-1 al Marathón, líder invicto del Apertura hondureño, con tres victorias en fila y 12 anotaciones en 7 partidos y lo eliminó en los cuartos de final de la Copa Centroamericana.
Los tricampeones de la competencia jugarán una de las semifinales frente al Motagua, monarca del fútbol catracho, donde es figura Jonathan Moya, mientras que el Cartaginés se las verá en la otra semifinal contra Olimpia, en números, el mejor equipo del torneo, que aplastó por partida doble 3-0 al Luis Ángel Firpo.
En el repechaje entre los cuatro equipos eliminados en cuartos de final, al Firpo le tocó enfrentar al Saprissa, juegos de ida y vuelta, mientras Marathón se las verá con Alianza.
Con su triunfo frente al Monstruo Verde, el Alajuelense como institución cerró una semana mágica, emocionalmente muy significativa para sus miles de seguidores.
Conocida la destitución del técnico Ismael Rescalvo, del CAR se encadenaron una cascada de informaciones que no dudamos, estremecieron el corazón de don Alejandro Morera Soto, el Mago del Balón, que reposa en una urna de plata dentro de un mausoleo en la plazoleta sureste del estadio que lleva su nombre.
El León sacó empate 2-2 en San Pedro Sula frente al Marathón, resultado que le dio vida a Rescalvo, pero cayó aparatosamente en el Fello Meza 3-1 y eso le costó la cabeza al español. Sin tiempo para hallarle un sustituto, la dirigencia manuda dio el primer golpe de efecto sobre los corazones liguistas y nombró un cuerpo técnico interino con tres ídolos del club: Javier Delgado, Wilmer López y Bryan Ruiz. El jefe sería “La Comadreja”.
Hervía la sangre rojinegra, expectante ante la información, cuando llegó la noticia número dos: Giancarlo “Pipo” González regresaba al club, nota sorpresiva, inesperada, impactante. Públicamente no se conocieron los detalles de la negociación para que Sporting soltara a su capitán y la Liga recupera al suyo. Se sabía que un caballero como Celso Borges le entregaría la capitanía a Giancarlo.
Informada la fanaticada eriza de que la tripleta de técnicos, dirigiría solo dos partidos, llegó la nota tres: Óscar Ramírez aceptó regresar como técnico del León.
Las emociones rojinegras se desbordaron, once mil fanáticos llenaron La Catedral para aplaudir el triunfo sobre Marathón y el “Pipo” González cerró el emotivo ciclo con una manifestación real: “esta victoria la logramos con el corazón”. ¡Quién lo duda!





































