Rosti lleva la identidad costarricense a la mesa con sabores y experiencias
Desde el gallo pinto hasta los murales de artistas nacionales, la cadena incorpora elementos de la cultura costarricense en su comida y sus espacios
Hay sabores que conectan con la infancia, reuniones familiares y recuerdos compartidos. Para Rosti, esa cercanía es parte de lo que significa llevar Costa Rica a la mesa.
La cadena gastronómica incorpora ingredientes, recetas, utensilios y elementos visuales que forman parte de la cultura costarricense, dentro de una propuesta contemporánea.
Maíz, plátano, yuca y frijoles son protagonistas de su cocina, mientras platos como el gallo pinto, el Rostifrijo y el casado evocan sabores reconocibles para los costarricenses.
La identidad también aparece en detalles de los utensilios de servicio como las pailas y los comales, que acompañan una experiencia pensada para sentirse cercana y familiar.
Esa conexión trasciende los platos y llega a los restaurantes. Los espacios incorporan murales de artistas nacionales inspirados en la flora y fauna del país.
Cada elemento busca contar una parte de Costa Rica y crear una experiencia que combine gastronomía, hospitalidad y orgullo por lo propio.
“Pura vida, bienvenidos a Rosti” es la frase que recibe a quienes llegan a sus restaurantes y resume esa forma cercana de atender.
Rosti nació y creció en Costa Rica, y durante más de 40 años ha acompañado a distintas generaciones de costarricenses.
“Representar a Costa Rica después de más de cuatro décadas es una enorme responsabilidad y un motivo de orgullo”, dijo Beatriz Tomeu, gerente general de Rosti.
Esa historia también se construye detrás de cada plato, mediante el trabajo de más de 540 colaboradores y una relación cercana con proveedores nacionales.
La empresa trabaja con productores costarricenses, especialmente para obtener alimentos frescos como pollo y vegetales, bajo relaciones basadas en calidad, confianza y mejora continua.
Comprar en Costa Rica permite que el valor generado permanezca en el país y fortalece las cadenas de personas y familias que están detrás de cada producto.
La empresa también busca que su equipo encuentre oportunidades para crecer, mediante capacitación en servicio al cliente, cocina, administración y liderazgo.
Durante las temporadas de mayor demanda, incluso incorpora a hijos de colaboradores, con el propósito de apoyar los ingresos familiares y brindarles una primera experiencia laboral.
“Muchos de nuestros colaboradores han construido una carrera dentro de la organización”, destacó Tomeu.
Esta historia de más de cuatro décadas también se refleja en la certificación esencial Costa Rica, que reconoce atributos como autenticidad, calidad, sostenibilidad y orgullo por el país.
Para Rosti, representar a Costa Rica significa mucho más que servir platos tradicionales: implica mantener vivos sabores, recuerdos y formas de compartir que forman parte de la identidad nacional.
“Ser una marca esencial Costa Rica significa llevar el nombre del país con responsabilidad y demostrar que desde Costa Rica se pueden construir empresas, productos y experiencias capaces de competir y generar orgullo dentro y fuera de nuestras fronteras”, concluyó Tomeu.