La bronca de los fanáticos del Alajuelense es con el Saprissa. Herediano puede quedar campeón todos los años que a los alajuelenses de hueso colorado no les molesta, pero perder la oportunidad de superar a los morados en el primer lugar del Apertura, los desconcentró, no aceptaron ese trago tan amargo y el grito de ¡fuera Rescalvo resonó en La Catedral.
Inter San Carlos derrotó al Saprissa pocas horas antes de que Alajuelense recibiera a San Carlos. Si los manudos vencían a los Toros sobrepasaban al Monstruo en la cima de la clasificación. Pero el equipo del “Paté” los superó, los venció y así Saprissa mantuvo el primer lugar. Este trago amargo no lo asimiló la fanaticada manuda y la emprendió contra su entrenador.
Cuando un técnico decide descansar futbolistas estelares y se presenta a un partido con una formación alternativa, está irrespetando al rival. Repasen cómo juegan con futbolistas de la reserva, pero cuando el partido se les complica y lo van perdiendo, meten a los titulares, a los que estaban “cansados”.
¿Cansados de qué?
Si no hacen nada más que jugar, ganan millones, viven como reyes, les controlan la alimentación, les cortan las uñas, ni siquiera tienen que levantar una maleta, reposan, viajan en autos de alta gama, se hospedan en hoteles cinco estrellas y tienen muchas horas de descanso.
Alajuelense jugó en El Salvador el jueves, perdió con Luis Ángel Firpo y enfrentó a San Carlos el domingo por la noche. Entre un juego y el otro transcurrieron casi 70 horas.
El cuerpo técnico de la Liga consideró (claro que no lo dice públicamente) a San Carlos un rival accesible, solo suma tres puntos y decide dar reposo a figuras estelares y tampoco juegan algunos titulares lesionados.
¡Vamos con caras nuevas y si se “jode” el partido metemos a los estelares!
Esta forma de actuar y pensar, típica de técnicos de clubes grandes, es un desprecio hacia un rival que consideran, antes de jugarse el partido, cómodo y vencible.
El juego se complica, el “chico” va ganando al grande, el técnico mete media hora o menos a los futbolistas “cansados de no hacer nada”, estos no logran ni siquiera empatar el juego y entonces los fanáticos montan en cólera, estallan y muy, pero muy temprano, piden la cabeza del entrenador.
Lo que decidió Rescalvo, también lo ordenó Medford contra Inter San Carlos y Amarini enfrentó al Saprissa sin sus cuatro goleadores.
¡Tendrán que aprender la lección antes de que los suban al patíbulo!





































