Terminado el sorteo para el Mundial Brasil 14, Costa Rica quedó en el Grupo D, acompañado de tres selecciones campeonas del mundo: Uruguay, Italia e Inglaterra.
La prensa deportiva internacional se abalanzó sobre el técnico de la Selección Nacional, Jorge Luis Pinto. Probablemente esperaron toparse con un hombre resignado y con las piernas flojas, pero a la pregunta rutinaria de qué opinión tenía sobre el complicado grupo, el colombiano lanzó aquella frase que se hizo viral: “estoy feliz, porque entre más feroz sea el toro, mejor será la corrida”.
Recordemos que Diego Maradona no dio un centavo por la Selección Nacional a la que menospreció y los colegas uruguayos más hirientes calificaron a Costa Rica como Costa Pobre.
Doce años después, se celebró el sorteo para la cuarta edición de la Copa Centroamericana y al Cartaginés le tocó el Grupo de la Muerte. Tenía que enfrentar al Municipal, campeón de Guatemala, al Motagua, monarca de Honduras y al FAS, campeón de El Salvador.
Amarini Villatoro, técnico guatemalteco del Cartaginés, conocido el resultado del sorteo, no manifestó lo mismo que Pinto, pero tampoco se le aflojaron las piernas.
Repasó el calendario, sacó la calculadora e hizo números. Cerraba en el Fello Meza contra Verdes y FAS, gran ventaja y tenía que traerse algo de las visitas a Honduras y Guatemala. Un par de empates no era mal negocio y la nómina del chapín los consiguió.
En casa aplastó a Verdes 4-0 y doblegó a FAS 2-0 para sumar 8 puntos, empatar con Motagua en la cima del Grupo D y clasificar a cuartos de final de la Copa en el primer lugar, gracias a que Motagua recibió una tarjeta amarilla más que los brumosos.
Cartaginés está en manos de un excelente estratega. Tiene la virtud de que confía en toda su nómina, donde pocos jugadores tienen rango de titulares: Kevin Briceño, Carlos Barahona, Luis Flores y ahora los atacantes Manuel Morán y Joaquín Alonso Hernández tienen esa credencial. El resto de la nómina gira y da vueltas: igual juegan Diego Mesén, Olivas o Randal Cordero; Diego González o Yael López; Bernal Alfaro o Douglas López; el novel Gian Mauro Morera o Andrey Mora; Giancarlo Castro o Juan Carlos Gaete.
A Villatoro no le tiembla el pulso para sentar en banca al más pintado, dar minutos a los jóvenes, rotar el equipo y encaminarlo al éxito. Los técnicos que logran estar en armonía en su nómina y equilibran los egos son estrategas triunfadores.





































