Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 20 Enero, 2016

Deseo escribir una confesión.
En la tarde del pasado domingo trabajaba en la redacción del periódico, metido de cabeza entre el juego del Cartaginés y Limón y los que se acercaban pocos minutos después con Saprissa y Herediano como protagonistas.
Mi colega y compañera Dinia Vargas, que tuvo el privilegio de dar cobertura personalmente al Latin America Amateur Championship, celebrado en República Dominicana, había enviado el material que anunciaba el espectacular triunfo del joven golfista Paul Chaplet en el torneo.
El detalle de que este resonante triunfo le abría al compatriota de par en par las puertas del Masters de Augusta, era más que suficiente para comprender la magnitud de su hazaña. Para beneplácito de los lectores de LA REPÚBLICA, Dinia sostuvo una cobertura analítica y detallada del desarrollo de la competencia golfística, una disciplina que nuestra joven colega conoce y practica.
Casi simultáneo al inicio de los partidos de morados y florenses, cayó el segundo bombazo positivo para el deporte costarricense: el pedalista Joseph Chavarría conquistaba la Vuelta al Táchira, una de las competencias ciclísticas de mayor renombre en América.
Este joven de 23 años, volvía a llenar la disciplina del ciclismo criollo de otro honor monumental, siguiendo la ruta del éxito que marcó Andrey Amador en Europa, tanto en el Giro como en el Tour, donde estampó el nombre de Costa Rica en diferentes podios.
No había escrito la Nota de Tano cuando me cayeron sobre el escritorio estas dos perlas para la información y no tuve capacidad para comentar sobre este par de hazañas que engalanaban en un mismo día al deporte nacional.
Terminé escribiendo de la Liga, Uruguay, Carmelita, Limón, Belén, Herediano y Saprissa, lo mismo de siempre.
¿Por qué?
Por desconocimiento; porque no sabía que existían Joseph Chavarría y Paul Chaplet, salvo lo mínimo que les ofrecen los espacios deportivos a los atletas que no juegan fútbol. ¿Cómo escribir de un par de desconocidos? ¿No era más fácil y quizá relevante antes de conocer de la hazaña, informar que Peterhanzel ganó el Dakar?
Figuras deslumbrantes como Chaplet y Chavarría, tienen que ganar una competencia de renombre mundial, para que los periodistas deportivos costarricenses volvamos los ojos a ellos, a sus vidas y trayectorias y esto no debe ser.
Hago públicas mis excusas e irresponsabilidad ante este par de gigantes.