Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 29 Mayo, 2013

Costa Rica derrotó a Canadá 1-0 en Canadá.
Quizá sea esa la única buena noticia.
Agreguémosle como ingrediente positivo el buen trabajo de Osvaldo Rodríguez.
Y, pare de contar.
Otro juego amistoso al mejor estilo de Jorge Luis Pinto, ante un rival que no pintó nada excepcional, ni siquiera aprovechar la estatura de sus figuras en las acciones de balón detenido.
Una única intervención de peligro de Patrick Pemberton, cuando achicó el ingreso del anfitrión Bonsu; un cierre defensivo espectacular de Michael Umaña en la agonía del cotejo, pero en general, partido más que tranquilo para la retaguardia costarricense, que salvo Umaña y Acosta, quizá Meneses, los otros titulares no van a repetir cuando enfrenten a Honduras el 7 de junio.
El entrenador de Costa Rica aprovechó el fogueo, si cabe ese calificativo, para construir un juego a su estilo con una defensa poblada y tres jugadores a la espalda de un aislado ariete: Jairo Arrieta.
Quite a Jairo y ponga a Saborío; quite a Cunninghan, Osvaldo y Guevara y mete a Bolaños, Ruiz y Campbell, los de la eliminatoria y saca como conclusión que el partido ante Canadá sirvió para foguear a una mayoría de futbolistas que no serán estelares a la hora de la verdad.
No nos oponemos a este tipo de partidos; se celebran en condiciones idénticas en miles de estadios de todo el mundo y con selecciones que editan idéntica situación que la costarricense, de manera que son juegos que no arrojan nada fundamental, relevante, determinante en las aspiraciones de los estrategas, que simplemente los usan para mirar (palabra preferida de nuestro técnico), algunas caras nuevas “interesantes” (qué palabrita esta), como pudo ser el caso anoche de Pablo Herrera y Kenny Cunninghan.
Fue un fogueo soso, aburrido, pobre en espectáculo, con dos equipos de cero explosividad, de escaso ritmo, de poca imaginación, incapaces incluso de construir algún contraataque productivo con ventaja numérica a la hora de arrancarlo.
Se anotó un penal y a la mitad del segundo tiempo, Osvaldo Rodríguez hizo dos pases de gol a Jairo y a Cunninghan que el primero estrelló en el poste y el segundo lo desperdició.
Una victoria tan apática como esta, no sirve de mucho emotiva y emocionalmente para lo que viene, tres juegos cruciales seguidos de la eliminatoria, pero, pero, más “pior” si se hubiera perdido ayer.

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