Cuando se crea una compañía, el principio general es que perdure a lo largo del tiempo. Por lo que en palabras sencillas el principio de negocio en marcha significa que una compañía seguirá operando con normalidad en el futuro próximo y sobre esta base la Compañía preparará sus estados financieros.
De acuerdo con la NIA 570 Empresa en funcionamiento, esta responsabilidad recae en la administración de cada compañía, quien debe evaluar si realmente se está cumpliendo este principio, la forma de realizarlo es revisando al menos los próximos 12 meses del cierre sobre el que se está informando. Esta valoración es compleja, en el sentido de que se debe realizar con información actual y proyectar la estabilidad financiera y operativa de la compañía en el futuro.
Con esta evaluación la administración tiene la capacidad de detección oportuna de eventos que podría poner en riesgo el cumplimiento de negocio en marcha, entre ellos se podrían mencionar: pérdidas continuas, problemas de liquidez, incumplimientos de préstamos, pérdida de clientes importantes, pérdida de personal clave sin un reemplazo claro o incluso procesos legales que puedan afectar la operación. Por su parte el Código de Comercio, en su artículo 201, establece las causas de disoluciones de sociedades en nuestro país, entre ellas se establece en el punto c) que una causal será la pérdida definitiva del cincuenta por ciento del capital social.
Si alguna de estas señas genera dudas importantes sobre la continuidad del negocio en marcha, la NIC 1 Presentación de estados financieros exige que la compañía lo revele claramente en sus estados financieros internos.
Si, por el contrario, se identifican el riesgo de negocio en marcha posterior al cierre, pero antes de la autorización de publicación, la NIC 10 Hechos ocurridos después del periodo sobre el que se informa, pide ajustar los estados financieros para reflejar la situación real.
Ahora bien, nos hemos centrado en la figura de la administración y su responsabilidad en lo relacionado a la hipótesis de negocio en marcha, sin embargo, no hay que olvidar que los auditores también tienen un rol importante. La responsabilidad recae en analizar la evaluación realizada por la compañía, y concluir si la información es suficiente y adecuada para concluir si el principio de negocio en marcha en la elaboración de los estados financieros es adecuado.
Si se detecta incertidumbre de negocio en marcha material, entendiéndose material como todo aquello que afecte a los estados financieros en conjunto y que la probabilidad que ocurra es muy alta, tendrá implicaciones en la opinión del informe.
En los casos que se identifique que existe incertidumbre material relacionado a la hipótesis de negocio en marcha, pero la administración sustentó como solventará esta situación y fue posible validar dichos argumentos, los cuales quedaron revelados así en los estados financieros de la compañía, el auditor expresará una opinión limpia, pero incluirá una sección separada que de acuerdo con la NIA 570 se debe subtitular “Incertidumbre material relacionada con la Empresa en funcionamiento" , este apartado se incluirá para llamar la atención de los usuarios de los estados financieros, que dichos eventos, generan incertidumbre material sobre la capacidad de la compañía de seguir operando, pero que este hecho no modifica la opinión y se debe hacer referencia a la nota explicativa elaborada por la administración.
Si por el contrario el riesgo existe y no se reveló adecuadamente, la opinión será con salvedad. Y si la compañía ya no puede seguir y aun así usa la base de negocio en marcha, la opinión será desfavorable.
Es importante recordar que evaluar la continuidad no es solo cumplir una norma. Es una forma de tomar decisiones de forma oportuna y dar confianza a quienes dependen de la compañía, desde los inversionistas hasta los colaboradores.
Guiselle González, Gerente de Auditoría de Grant Thornton





































