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Costa Rica deberá moverse con rapidez, aunque sin improvisaciones, en medidas y proyectos que urgen para enfrentar eficientemente los retrasos que se han producido justamente por inacción o inconvenientes acciones en temas vitales


Necesitamos agua potable y energía limpia

Algunas importantes medidas fueron tomadas por el Ejecutivo y el Legislativo en estos días en que se han llevado a cabo celebraciones relacionadas con el 190 aniversario de la Anexión del Partido de Nicoya al territorio costarricense.
Estas marcan rumbo hacia el aumento en el país de la generación de energías limpias por parte del ICE, institución que hace décadas había sido paralizada en sus proyectos de expansión, generándose el actual déficit de energía limpia, especialmente durante la estación seca y el consecuente incremento del costo al tener que generar quemando petróleo importado.
Ahora, el Poder Ejecutivo extendió hasta 2021 la moratoria que había sido decretada por la administración Chinchilla a la exploración y explotación petrolera, y la Asamblea Legislativa aprobó el financiamiento para los proyectos geotérmicos Las Pailas II, Borinquen I y Borinquen II, mediante un préstamo de $645 millones provenientes de la Agencia de Cooperación del Gobierno del Japón.
Así mismo se aprobó otro contrato de préstamo con el Banco Europeo de Inversiones por $70 millones para el financiamiento parcial de Las Pailas II.
Estos proyectos, que permitirán la entrada en operaciones de las instalaciones de generación geotérmica a partir de 2019, tienen la ventaja de que se trata de energía limpia y constante, y que están financiados con préstamos a bajo interés y largo plazo.
Costa Rica deberá moverse con rapidez, aunque sin improvisaciones, en medidas y proyectos que, como este, urgen para enfrentar eficientemente los retrasos que se han producido justamente por inacción o inconvenientes acciones en temas vitales.
Uno de ellos es definir la matriz energética, pero hay otros de igual o mayor emergencia como son el garantizar a todo el país la provisión de agua potable.
Esto exige la preservación de los mantos acuíferos o aguas subterráneas mediante un cuidadoso diseño del mapa de uso del suelo en todo el territorio nacional y el control de su cumplimiento.
Pero también la adecuada y eficiente infraestructura de canales de distribución que garanticen la no contaminación y eviten las fugas, así como la descontaminación de ríos y el tratamiento a las aguas negras y residuales.
Existe conciencia ya en la ciudadanía sobre la importancia de estos temas, en virtud de que han comenzado a vivir los problemas de falta de agua algunas regiones y zonas del país y preocupación en el sector productivo que depende también de estos elementos.

 



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