Ana María Sequeira
Directora de Relaciones Corporativas y Sostenibilidad de Grupo Purdy
En un mundo que exige responsabilidad, coherencia y acción con impacto positivo, la sostenibilidad ya no es una opción: es el camino prioritario por el que deben transitar las organizaciones. No se trata solo de cumplir con una meta ambiental o social, sino de asumir un compromiso integral con la seguridad, la eficiencia y la equidad.
Moverse con sentido implica establecer una ruta clara de sostenibilidad que trascienda departamentos y jerarquías. Una ruta que se convierta en eje transversal del negocio y que cada colaborador entienda como parte de su rol diario. Cuando esta visión se integra al ADN de la empresa, las decisiones se toman con conciencia, y se trabaja por un futuro con más oportunidades y bienestar para todos.
Si bien los resultados son importantes y deben medirse, lo verdaderamente transformador es tener un sentido de dirección. Es decir, saber cuál es el norte de la organización y cómo generar un impacto positivo en las comunidades donde operamos.
Según el informe Sustainable Signals 2025 de Morgan Stanley, el 88 % de las empresas a nivel global ve la sostenibilidad como una oportunidad para crear valor a largo plazo. Sin embargo, solo un 35 % la ha integrado completamente como parte de su estrategia. Esto refleja una realidad preocupante: muchas organizaciones siguen gestionando la sostenibilidad como un esfuerzo paralelo y no como parte esencial de su modelo de negocio.
Por eso, un plan de sostenibilidad no puede ser una táctica aislada ni estar limitado a un departamento. Debe formar parte de la estrategia central del negocio, involucrando a todas las personas, desde la alta dirección hasta el personal operativo. Porque cuando cada acción, por pequeña que parezca, responde a un propósito mayor, se construye una cultura de impacto.
En este camino, los informes de sostenibilidad son herramientas clave. Más allá de ser ejercicios de rendición de cuentas, permiten mirar con claridad el avance, fortalecer la confianza con los grupos de interés y proyectar el futuro con visión.
Para alcanzar el éxito, es crucial poner a las personas en el centro de todo lo que hacemos y decimos como empresa.
Creo que, desde el sector empresarial tenemos el poder y, sobre todo, la responsabilidad de ser parte activa de las soluciones. Definitivamente, aunque los retos del mundo actual son complejos y urgentes, hay algo que está claro: los negocios que crecen con propósito son los que realmente trascienden.





































