Christian Rucavado Leandro
Presidente Ejecutivo INA
En setiembre del 2024 me fue encomendada la misión de presidir el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA), una institución que se debe a las personas que buscan una oportunidad de formación gratuita que les permita acceder a un empleo y a una mejor calidad de vida. Para quienes no están familiarizados con el concepto de mayordomía, el mismo se refiere a la administración responsable y temporal de un bien ajeno; concepto de fuerte raíz cristiana, un principio que todo servidor público debería llevar como consigna.
Decidí escribir este artículo a raíz de las inexactitudes expresadas por varios excandidatos presidenciales que perdieron las elecciones durante la pasada campaña, cuando era muy fácil atacarnos porque la veda electoral prohibía defendernos.
Durante esta administración se lograron hitos importantes que retaron la forma tradicional de hacer y de administrar. En 2025 se alcanzó la mayor ejecución presupuestaria de la historia del INA en términos absolutos, con más de ₡128 mil millones ejecutados. Esa cifra no es un discurso; son cursos impartidos, certificaciones entregadas y oportunidades concretas para personas que quieren salir adelante y consolidarse.
La institución cerró el año con más de 140 mil matrículas en sus diferentes modalidades de servicio, un número histórico, y más de 20 mil personas recibieron ayudas socioeconómicas para poder estudiar. El INA no se trata de asistencialismo; se trata de dar herramientas, de invertir en las personas para que ellas construyan su sostenibilidad económica.
En este periodo incrementamos la cantidad de trámites de contratación pública mediante subasta inversa electrónica (a la baja), generando un ahorro cercano a ₡1.500 millones, el mayor histórico. Esto significa que, en la práctica, administramos mejor el presupuesto anual.
También se avanzó en alianzas con parques empresariales y empresas tecnológicas de alto nivel. Empresas como Cisco han ubicado al INA dentro del 5% superior de sus socios a nivel global. Eso no es casualidad; es producto de una institución que decidió actualizarse y trabajar con el sector privado.
A nivel de inversión en infraestructura, se contó con un plan que permitió la mejora de diferentes sedes. Este año inició la remodelación del Centro Nacional Especializado Textil y del Centro de León XIII; asimismo, inició el proyecto de remodelación del Centro Nacional Polivalente Francisco J. Orlich, ubicado en La Uruca y el más grande del país. Además, ya se tiene el diseño de muchas otras inversiones, incluida una mejora que permitirá que la institución cuente con un Centro de Excelencia (reingeniería del CENATE, Centro Nacional Especializado en Electrónica y Telecomunicaciones), el cual atenderá la demanda del mercado en áreas tecnológicas como robótica, telecomunicaciones, inteligencia artificial e industria en general.
Inglés: la más alta prioridad. Costa Rica se ha propuesto ser un país bilingüe. Hoy el INA gradúa casi tres veces más estudiantes en inglés que en 2019, con cerca de 19 mil egresados en 2025 (casi el doble que en 2024). Aun así, no es suficiente. La demanda del mercado sigue creciendo y el país no puede continuar con la forma tradicional de educar en esta lengua.
Existen miles de personas que necesitan estudiar en horarios nocturnos, fines de semana o de forma virtual porque trabajan o viven lejos de un centro de formación; esa realidad no podía seguir ignorándose.
En noviembre pasado, el señor Presidente, después de 16 meses de trabajo conjunto entre el INA, el MTSS, el MICITT y otras instituciones, anunció la adjudicación de una plataforma de inglés 24/7 promovida mediante licitación pública. Luego de varias objeciones en la CGR, la plataforma entrará en operación en abril de este año e incorporará herramientas de inteligencia artificial. Cualquier persona del país podrá formarse gratuitamente, sin importar dónde viva. Esto es apenas el inicio de una transformación más profunda. El INA está rompiendo esquemas internos y ajustándose a lo que el país necesita hoy, no a lo que necesitaba hace veinte años.
Se redujeron tiempos de formación sin perder calidad, en algunos sectores hasta en un 30%, porque sabemos que quien trabaja no puede estar indefinidamente en un aula. Se tendrán siete Centros de Desarrollo Empresarial (CDE) en distintas regiones del país ya en funcionamiento, trabajo que redoblamos para brindar atención a las MIPYMES y a los emprendedores. El programa de becas del Sistema de Banca para el Desarrollo alcanzó cifras históricas en 2025, beneficiando a más de 2.100 emprendedores y formando a más de 800 en inteligencia artificial, tres veces más que en años anteriores.
Gracias a este posicionamiento, en 2027 Costa Rica será sede de WorldSkills Americas, consolidándose como referente continental en formación técnica.
Las amarras del INA. Este año se rompió nuevamente el récord de matrículas, más de 140 mil en programas técnicos, cursos, certificaciones y distintas modalidades. Pero eso es solo una fracción del potencial que tiene la institución si se le hicieran algunas reformas legales.
El INA ha demostrado que puede avanzar incluso con limitaciones legales que reducen su agilidad operativa. Pero es evidente que necesita reformas: mayor flexibilidad para contratar docentes a tiempo parcial, mecanismos más ágiles para utilizar el superávit y herramientas que permitan responder con rapidez a la dinámica del mercado laboral.
Ante las amarras legales que enfrenta la institución, debemos aplicar innovación pública para promover la capacitación y el desarrollo. Por ello, la Junta Directiva ha reactivado convenios estratégicos que nos permiten canalizar recursos hacia servicios especializados que el INA no puede atender directamente, asegurando una ejecución eficiente y evitando que recursos ociosos engrosen el superávit.
Durante la campaña electoral se habló mucho del superávit, a veces sin comprender su naturaleza operativa. Señalar cifras es sencillo; resolver las causas estructurales requiere conocimiento técnico. Necesitamos que la ley nos permita utilizarlo de forma ágil; asimismo, mejorar la gobernanza de la institución para que existan menos puestos vitalicios y se privilegie el desempeño.
Cerrar bien, sin apagar la luz
La misión del INA debe seguir siendo clara: fortalecer el capital humano del país con formación técnica de calidad y orientada a la empleabilidad. Esta administración y la actual Junta Directiva están trabajando con un espíritu de mayordomía, porque queremos dejar la institución mejor de como la recibimos.
Aún hay mucho que corregir. Debemos dar oportunidad a todos aquellos que llegan al INA a buscar un cupo. No podemos vivir de glorias pasadas, porque terminaremos perdiendo las batallas futuras. En mayo concluirá esta administración. La luz no se apaga. Se deja encendida para que el INA continúe su transformación y siga siendo, para miles de personas, la puerta que les permita cambiar su vida.





































