Más del 50% de los ticos admite que el fraude es su mayor temor al realizar transacciones digitales
Formas más sofisticadas de cibercrimen, como deepfakes y clonación de voz con IA, ponen en alerta a los usuarios, revela estudio de Mastercard
El fraude se ha convertido en la principal barrera emocional para el uso de pagos digitales en Costa Rica.
Un 54% de los consumidores reconoce que este es su mayor temor al momento de realizar transacciones electrónicas, pese a que el país muestra altos niveles de adopción de medios de pago digitales y una creciente confianza en el manejo de herramientas financieras en línea.
Así lo revela la más reciente encuesta regional sobre ciberseguridad elaborada por Mastercard.
El estudio evidencia una relación directa entre la expansión de los pagos digitales y el aumento de la preocupación por las estafas.
En Costa Rica, las modalidades de fraude más comunes continúan siendo las llamadas telefónicas fraudulentas, reportadas por el 31% de los encuestados, seguidas de los engaños en redes sociales (29%) y del phishing a través de correos electrónicos o mensajes SMS (26%).
No obstante, la inquietud de los usuarios ya no se limita a estos métodos tradicionales. Casi la mitad de los costarricenses (48%) manifiesta preocupación por formas más sofisticadas de cibercrimen, como los deepfakes y la clonación de voz, tecnologías que utilizan inteligencia artificial para suplantar identidades y que dificultan distinguir entre comunicaciones reales y fraudulentas.
Esta evolución del fraude ha incrementado la sensación de vulnerabilidad incluso entre usuarios con mayor experiencia digital.
El temor convive con una adopción sostenida de pagos electrónicos. Entre septiembre y noviembre de 2025, el 85% de los encuestados en el país utilizó tarjetas de débito y el 54% tarjetas de crédito.
A estos instrumentos se suman nuevas alternativas que ganan espacio en la vida diaria, como las transferencias en tiempo real, usadas por el 56%, y las billeteras digitales, con un 46% de adopción. Estos métodos muestran una mayor penetración entre los jóvenes y los hombres, según el estudio.
Pese a los riesgos percibidos, el 81% de los consumidores costarricenses asegura sentirse confiado en su capacidad para protegerse en el entorno digital, sin embargo, el análisis revela diferencias relevantes por género.
Las mujeres demandan con mayor fuerza alertas sobre actividad sospechosa en sus cuentas (65%) y políticas claras de reembolso en caso de fraude (66%), lo que refleja una expectativa más alta de acompañamiento y respaldo por parte de las entidades financieras.
Aunque casi la mitad de los encuestados ha recibido algún tipo de educación en seguridad por parte de su banco, persiste una brecha que afecta principalmente a las mujeres, lo que plantea desafíos adicionales en materia de información y prevención.
En América Latina y el Caribe el panorama no es tan diferente. El 47% de los consumidores identifica el fraude y las estafas como su mayor frustración al realizar transacciones digitales, mientras que, ocho de cada diez personas dicen sentirse capaces de protegerse en línea, lo que refleja una mayor madurez digital.
Además del fraude, la privacidad se mantiene como una preocupación relevante. Un 32% de los encuestados en la región manifestó inquietud por el uso o intercambio de datos personales y financieros.
A esto se suma el avance del fraude apoyado en inteligencia artificial. El 43% considera que amenazas como los deepfakes y la clonación de voz están cambiando la percepción de seguridad en los espacios digitales.
Frente a este panorama, Mastercard destaca que su enfoque de protección abarca más que la seguridad de las transacciones.
La compañía utiliza inteligencia artificial, analítica avanzada y modelado de comportamiento para anticipar y prevenir ciberamenazas, respaldada por una inversión de $11.000 millones en ciberseguridad durante los últimos cinco años.
Recientemente lanzó Mastercard Threat Intelligence, una solución que aplica inteligencia de amenazas a gran escala para que los bancos detecten y respondan a riesgos emergentes antes de que se materialicen en fraude.
“La transformación digital en nuestra región avanza a pasos firmes y, con ella, surge una realidad dual: las personas confían en la tecnología, son cada vez más expertas y abiertas a la innovación, pero también reconocen que las estafas evolucionan y se vuelven más sofisticadas. Esto nos muestra una gran oportunidad: trabajar juntos para cerrar la brecha de confianza, ofreciendo soluciones que permitan a empresas y consumidores anticiparse a las amenazas y protegerse mejor”, dijo Kattia Montero, Country Manager para Costa Rica y Nicaragua en Mastercard.