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Viernes 8 Julio, 2011

La prudencia es mejor consejera

Sabiendo que la discusión enriquece a los interlocutores, siempre agradezco la expresión de opiniones sobre la política exterior. Precisamente con ese espíritu, ante la crisis surgida con Nicaragua el Gobierno reunió a los señores excancilleres, y el señor Stagno participó en ese esfuerzo patriótico. Sin embargo, públicamente nos vaticinó una rotunda derrota en la OEA, justo el día en que la votación allí favorecía a Costa Rica.
Después aconsejó concentrarnos en el Consejo de Seguridad de las NN. UU., donde lo más probable era que nos ignoraran ante conflictos más graves. Y ahora, en La República del 4 de julio, otra vez vaticina derrotas y da por perdidas las casi 300 hectáreas en Isla Portillos, aunque la Corte Internacional de Justicia ha otorgado medidas cautelares que favorecen a nuestro país y el proceso continúa.
Opina don Bruno que hemos tenido hacia Nicaragua “una política de apaciguamiento en el peor sentido de la palabra. El sabrá muy bien si eso es una política de apaciguamiento, porque justo al inicio de su gestión, el presidente Arias viajó a Managua, donde Daniel Ortega lo recibió, y se comprendió que la existencia de relaciones respetuosas entre vecinos era de interés para todos.
También considera que mi visita a Managua el 21 de julio de 2010 fue para desautorizar al vicecanciller Roverssi y dar el consentimiento para el dragado del río San Juan. Obviamente no hice lo primero, y lo segundo, acceder o no al dragado del río San Juan, lo determina el Tratado de Límites de 1858 y el Laudo Cleveland de 1888 y no mi aceptación o negación.
Además, en 2009, la CIJ nos recordó la plena vigencia de los tratados y todas sus cláusulas, por lo que don Bruno debería recordarlo bien ya que fue durante su gestión.
Reiteré la solicitud hecha por el vicecanciller Roverssi en el sentido de que se nos suministrara la información técnica que demostrara que las obras de limpieza en el río San Juan no causarían daño al territorio costarricense ni al río Colorado. El Canciller de Nicaragua se comprometió a enviar y aseguró que no habría ningún daño. Ante el incumplimiento de este compromiso y los demás hechos ocurridos en tono al dragado, acudimos a La Haya.
En la Asamblea Legislativa expliqué la situación, porque algunos decían que el Colorado perdería el 80% de su caudal. Recomiendo al señor Stagno leer las actas de esa sesión. Nunca dije que Nicaragua podía desviar hasta un 12% del Colorado, sino que técnicos costarricenses habían calculado, con base en los datos disponibles, que el máximo de desvío de las aguas podía alcanzar un 12%, ante ciertos supuestos específicos. ¡Nunca dije que Costa Rica autorizaba a desviar esa cantidad de agua! Más aún, Nicaragua quiso usar tal argumento en La Haya, y la Corte lo rechazó. Uno de sus jueces incluso expresó que si Nicaragua desviaba más del 5% de las aguas que recibe el Colorado, Costa Rica podría pedir la intervención de la Corte.
Respeto mucho al excanciller Stagno, pero ya dudo de la bondad de sus consejos en este caso, no solo porque rara vez ha acertado, sino porque sus apreciaciones de los hechos no se ajustan a la realidad. Coincido con él en que la Historia es una buena consejera, pero creo que la prudencia es todavía mejor consejera. Recomiendo prudencia, don Bruno, y le invito a sumarse nuevamente al equipo que conduce la defensa nacional.

René Castro Salazar
Ministro de Relaciones Exteriores