En la actualidad, la labor de la Auditoría Interna enfrenta el desafío más importante de su historia: los acelerados avances tecnológicos, las tendencias disruptivas de gran impacto, los procesos de especialización del talento humano y la gestión de riesgos emergentes.
Todos estos cambios obligan a desarrollar procesos de investigación, innovación e implementación en la forma en que operan nuestras organizaciones y, por ende, en los servicios y productos que ofrecemos.
Resulta relevante, entonces, fortalecer la capacidad y la credibilidad de nuestro accionar ante usuarios internos y externos, como elementos integradores de los grupos de interés previamente definidos en el plan estratégico. Es ahí donde inicia la era del auditor interno como asesor estratégico: un profesional visionario, apoyado en la analítica avanzada, capaz de brindar una garantía sólida desde un enfoque holístico.
Desde la perspectiva de la generación de valor, debemos cumplir fielmente con tres propósitos fundamentales: crearlo, preservarlo y materializarlo. La evolución del enfoque de la auditoría interna nos llevará, en un escenario ideal, a generar un 41 % de servicios de asesoría y un 59 % de servicios de aseguramiento, materializando así lo que hoy se conoce como el poder de las cuatro A: anticipación, advertencia, asesoría y aseguramiento.
Ahora bien, lo importante es preguntarnos: ¿Cómo gestionamos nuestra transformación? Para ello, debemos establecer una hoja de ruta basada en un análisis del contexto en el que se desenvuelve nuestra entidad y de las demandas de servicio; mantener un proceso eficiente de comunicación con la Alta Dirección y el Comité de Auditoría; desarrollar un plan de acción que permita implementar los elementos necesarios para asegurar la transformación continua de la función de auditoría interna y añadir valor a la institución; ejecutar tareas concretas que propicien servicios con un enfoque prospectivo; y monitorear las acciones implementadas, dando seguimiento permanente al proceso de transformación.
Finalmente, es fundamental preservar la independencia y la objetividad, promover la comprensión de su importancia y, sobre todo, reequilibrar la prestación de los servicios para responder con éxito a las realidades del mañana. De esta manera, cultivaremos el liderazgo y el apoyo de las partes interesadas, al tiempo que clarificaremos el rol y el propósito que persigue la auditoría interna.
DR. Gustavo Flores Oviedo
Contador Público Autorizado





































