La arquitectura de la antigua penitenciaría central de San José es ejemplo de una época en que los espacios translucían los conceptos moralistas del castigo necesario a toda falta contra la sociedad.
Durante el siglo XIX a los presos se les confinaba en una casa, ubicada en la esquina del Hospital San Juan de Dios sobre Avenida Central y Calle 14.
Esta casa nunca contó con las condiciones mínimas.
Se ve la necesidad entonces de construir una prisión.
Se realizan los preparativos.
Don Ricardo Jiménez Oreamuno, presidente en aquel entonces, del poder judicial, ordena que se estudien los principales sistemas penitenciarios de Europa.
El objetivo implantar alguno en Costa Rica.
El resultado fue la escogencia del más duro y represivo: el sistema irlandés.
En 1905 se empieza a construir la penitenciaría de San José.
En 1908 la obra estaba prácticamente terminada.
En sus primeros años el edificio sirvió de cárcel únicamente para mujeres.
La cárcel funcionó continuamente hasta que un motín el 5 de setiembre de 1979 provocó un incendio que originó el cierre del penal.




































