Mientras el mundo debate cómo alimentar a una población creciente sin comprometer los ecosistemas que sostienen la vida, una historia poco conocida del Pacífico costarricense ofrece una lección tan simple como poderosa: no podemos proteger ni gestionar aquello que no conocemos.
Durante más de cuarenta años, una especie de langosta roja estuvo presente en los desembarques pesqueros del Pacífico Norte de Costa Rica sin ser reconocida oficialmente. Formaba parte de las capturas comerciales y llegaba regularmente a los mercados, pero permanecía invisible para las estadísticas, las políticas públicas y los programas de conservación.
Se trata de Panulirus penicillatus, una langosta espinosa roja cuya población en el Pacífico Oriental Tropical representa un linaje genético único, aislado evolutivamente por la denominada Barrera del Pacífico Oriental. Su identificación formal en Costa Rica reveló algo más importante que el descubrimiento de una especie poco estudiada: puso en evidencia las limitaciones de nuestros sistemas de monitoreo y la necesidad de integrar conservación marina y manejo pesquero bajo una visión común.
La historia de esta langosta coincide con un momento crucial para la gobernanza de los océanos. El más reciente informe SOFIA de la FAO recuerda que la seguridad alimentaria mundial enfrenta desafíos crecientes asociados al cambio climático, la degradación ambiental y la presión sobre los recursos naturales. Aunque gran parte de la discusión suele concentrarse en la agricultura terrestre, millones de personas dependen diariamente de los recursos marinos para obtener proteínas, ingresos y empleo.
Las pesquerías artesanales y de pequeña escala desempeñan un papel fundamental en este desafío global. En muchas regiones tropicales, incluyendo América Latina, recursos como las langostas espinosas constituyen una fuente importante de ingresos para comunidades costeras y una pieza clave de los sistemas alimentarios locales. Garantizar su sostenibilidad no es únicamente una cuestión de conservación; es una inversión directa en bienestar social, resiliencia económica y seguridad alimentaria.
La experiencia regional demuestra que la sostenibilidad pesquera no es una aspiración teórica. Pesquerías de langosta del Pacífico Oriental, como la langosta roja de Baja California en México, certificada desde hace años bajo el estándar del Marine Stewardship Council (MSC), han demostrado que la combinación de ciencia, gobernanza participativa y reglas claras puede generar beneficios simultáneos para la biodiversidad, las comunidades pesqueras y los mercados. Costa Rica tiene la oportunidad de construir sobre estas lecciones y consolidar modelos propios de excelencia en gestión marina.
Precisamente por ello, el descubrimiento de una población endémica de langosta roja debería interpretarse como una señal de alerta, pero también como una oportunidad. Durante años, gran parte de la atención en conservación marina se ha concentrado en especies emblemáticas como tiburones, tortugas marinas o cetáceos. Sin embargo, los océanos también dependen de organismos menos visibles que sostienen procesos ecológicos esenciales y generan beneficios directos para las comunidades humanas.
Las langostas, los pulpos, los camarones y numerosas especies asociadas a arrecifes rocosos y ecosistemas bentónicos forman parte de la economía azul costarricense. A pesar de ello, históricamente han recibido una atención mucho menor en los procesos de planificación y conservación marina. El caso de P. penicillatus demuestra por qué esta situación debe cambiar. La evidencia científica indica que esta población presenta una distribución restringida y una fuerte dependencia de hábitats bentónicos específicos. Estos ecosistemas funcionan como zonas de refugio, alimentación, reproducción y asentamiento larval para numerosas especies de importancia ecológica y pesquera. Cuando estos hábitats se degradan, no solo se pierde biodiversidad; también disminuye la productividad futura de las pesquerías y, con ella, las oportunidades económicas para las comunidades costeras.
En este contexto, Costa Rica se encuentra en una posición privilegiada para liderar una nueva etapa de gestión oceánica. La reciente UNOC3, copresidida por Costa Rica y Francia, marcó un punto de inflexión en la agenda internacional. Más allá de los compromisos diplomáticos, la conferencia dejó un mensaje claro: proteger el océano no consiste únicamente en ampliar áreas marinas protegidas. También implica fortalecer la gestión pesquera basada en ciencia, mejorar la información disponible, restaurar ecosistemas críticos y asegurar que la conservación genere beneficios tangibles para las personas.
Este enfoque coincide plenamente con los desafíos que revela la historia de la langosta roja. La existencia de una especie que permaneció oculta durante décadas dentro de las estadísticas pesqueras demuestra que todavía existen vacíos importantes de conocimiento en nuestros océanos. También evidencia la necesidad de invertir en monitoreo biológico, evaluación de stocks, cartografía de hábitats bentónicos y sistemas de información pesquera más robustos.
Al mismo tiempo, iniciativas regionales como MigraMar han demostrado que la cooperación científica y política puede generar resultados concretos para la conservación marina. Aunque su trabajo se ha enfocado principalmente en especies altamente migratorias, la experiencia acumulada por esta alianza regional ofrece una enseñanza fundamental: la ciencia, la gobernanza y la cooperación internacional deben trabajar de manera integrada para lograr resultados duraderos.
Una lección similar emerge de las Organizaciones Regionales de Ordenación Pesquera (OROPs), donde los países han desarrollado mecanismos conjuntos para evaluar poblaciones, adoptar medidas de manejo y fortalecer el cumplimiento de las regulaciones pesqueras. Tanto MigraMar como las OROPs evidencian que los desafíos del océano rara vez pueden resolverse desde una sola jurisdicción y que la cooperación regional constituye uno de los instrumentos más poderosos para garantizar la sostenibilidad de la biodiversidad marina, las pesquerías y la seguridad alimentaria.
Costa Rica ya cuenta con una sólida reputación internacional como líder en conservación. Sin embargo, la próxima frontera de ese liderazgo podría consistir en demostrar que es posible integrar efectivamente biodiversidad, pesca sostenible, seguridad alimentaria y desarrollo económico dentro de una misma visión estratégica.
La llamada economía azul no debe entenderse únicamente como una oportunidad para atraer inversiones o impulsar nuevos sectores productivos. Debe concebirse como una estrategia nacional para garantizar que los ecosistemas marinos continúen generando bienestar para las generaciones presentes y futuras.
La historia de la langosta roja nos recuerda que los océanos todavía guardan sorpresas. Algunas son descubrimientos científicos fascinantes. Otras son advertencias silenciosas sobre las consecuencias de gestionar recursos naturales con información incompleta. Pero también nos muestran oportunidades: fortalecer la ciencia marina, mejorar la gestión pesquera, proteger ecosistemas esenciales y construir una economía azul que no enfrente conservación y desarrollo como objetivos opuestos, sino como componentes inseparables de una misma visión de país.
Costa Rica ha demostrado al mundo que es posible liderar la agenda global de conservación oceánica. Ahora tiene la oportunidad de demostrar algo aún más importante: que la protección de la biodiversidad marina y la seguridad alimentaria pueden avanzar juntas, fortaleciendo la resiliencia de las comunidades costeras y asegurando un futuro verdaderamente sostenible para nuestros océanos.
Porque, al final, la verdadera riqueza azul de Costa Rica no se encuentra únicamente en la extensión de sus mares, sino en nuestra capacidad para conocerlos, comprenderlos y gestionarlos responsablemente.
Helven Naranjo-Madrigal, Ph.D
Fisheries Scientist / Interdisciplinary Researcher / Marine Stewardship Council Standard Auditor. Consultant: at University of Washington-Lynker / SCS Global Services / SICA-OSPESCA/ ALNA S.A





































