Leer esta semana la noticia de que El Salvador acaba de modificar la Ley General Eléctrica vigente desde hace varios años, para introducir el mercado minorista de energía eléctrica a través de la generación solar distribuida en beneficio de sus hogares y habitantes, me obliga a escribir este artículo.
El contraste con la legislación costarricense es abismal. Aquí no contamos con una ley general para la generación y consumo de la energía eléctrica y mucho menos con mercados mayoristas o minoristas para su venta, intercambio o compra.
Si bien es cierto que durante la administración Alvarado se promulgó la Ley 10.086 para permitir la generación solar en pequeña escala, para autoconsumo de los hogares, comercios e industrias, llevo más de dos años en esta administración esperando regular tarifariamente esa generación. Y al final de ese proceso de estudio a cargo de la Aresep, y después de dos decretos regulatorios, se terminó aprobando una regulación final increíblemente compleja y cara para los abonados que deseen invertir de su propio peculio para generar electricidad para su autoconsumo. A esta fecha no se conoce ni ha divulgado la Aresep el número de nuevos abonados que se han sometido a este proceso, ni las tarifas aplicables.
Yo me atrevo a asegurar que no han sido ni siquiera 100 los nuevos generadores distribuidos que se han acogido a esta regulación, lo cual la convierte en un verdadero fracaso en el objetivo de estimular esa modalidad de generación que se pretendió con la ley aprobada hace más de 5 años. Que sea la Aresep la que mejor nos informe sobre ese número de abonados al que se le aplica la tarifa por ellos definida.
Y es aquí donde nos cuestionamos la inconcebible e inexplicable miopía del ICE y de las distribuidoras eléctricas.
La generación solar permite producir energía eléctrica en el sitio de su demanda, sin pagar costos ni de transmisión ni de distribución ni de comercialización, de manera que su costo es sumamente bajo con respecto a la energía que se genera de manera centralizada a más de 100 o 200 km del sitio de la demanda.
A manera de ejemplo, un kilovatio hora generado en el Complejo Arenal lo vende el ICE a las distribuidoras en horas pico del mediodía a 60 colones. Ese mismo kilovatio hora generado en el techo de un hogar de Puntarenas, lugar que goza con una de las más altas radiaciones solares del planeta, le cuesta al abonado no más de 10 colones, prorrateando su inversión en un plazo de 25 años.
Si ese mismo abonado generase algún excedente en horas de máxima radiación solar, es decir, entre las 10 a. m. y las 3 p. m., se lo podría vender a la empresa distribuidora a 20 o 25 colones por kilovatio hora, con ganancia para amortizar más velozmente su inversión. Ese kilovatio hora devuelto en excedente de producción hacia la red eléctrica secundaria de la distribuidora le permitiría abastecer a un costo menor a los 60 colones la energía que le compra al ICE, en especial a los vecinos de menor poder de inversión en ese vecindario, lo cual podría considerarse un modelo solidario de beneficio tanto para la distribuidora, para el abonado generador como para sus vecinos de menor poder adquisitivo.
Y aquí es donde tenemos que ser bien claros: la generación solar distribuida beneficia a las empresas distribuidoras, pero le hace competencia al monopolio de generación del ICE, pues este sería el afectado al vender menos de su costosa energía generada al mediodía con búnker importado.
CONCLUSIÓN
Si yo fuese un escritor de izquierda, bien podría acusar al monopolio del ICE de ser un instrumento del imperialismo norteamericano al imponer la venta de energía generada con búnker adquirido a Exxon y embarcado en Houston, Texas. Incluso podría acusar al ICE en los tribunales como un vendepatrias o entidad sumamente antipatriota.
Como no soy tan izquierdista sino empresario capitalista, me limito a concluir que el país pierde competitividad productiva al no aprovechar la energía solar para su generación eléctrica, la cual siempre será de menor costo que la electricidad generada con máquinas térmicas operando en base a combustibles fósiles importados.
Feliz semana para todos, y preparen su billetera ante la inminente alza no solo en gasolina, sino también en tarifas eléctricas a medio año.
Ricardo Trujillo Molina MScEE





































