Las grandes brechas de seguridad no comienzan con un ataque sofisticado, inician con privilegios excesivos que nadie revisó adecuadamente.
La gestión de accesos o perfiles busca garantizar que los deberes y responsabilidades dentro de la organización estén adecuadamente segregados, no es solo “ver quién ingresa al sistema”, sino de validar si los permisos asignados están acorde a las funciones del usuario, los riesgos del proceso y las políticas internas de seguridad, para evitar conflictos de intereses y mantener la integridad de las operaciones.
El establecimiento de perfiles debe tener al menos cuatro objetivos principales, que son:
- Confirmar, que solo personas autorizadas tengan acceso a los sistemas y datos.
- Verificar, que el nivel de acceso sea congruente con el rol y la función del usuario.
- Detectar y corregir accesos obsoletos, duplicados o sin justificación alguna.
- Aportar evidencia ante auditorías internas, externas o regulatorias.
La implementación debe apoyarse en algunos principios como:
- Privilegio mínimo: se debe contar únicamente con el privilegio necesario para sus funciones, cualquier permiso adicional se debe justificar, aprobar y quedar debidamente documentado.
- Necesidad de saber: el acceso a información sensible o confidencial se debe otorgar únicamente a quien la requiera para realizar tareas específicas, y por el tiempo estrictamente necesario.
- Segregación de funciones: busca evitar permisos que permitan a una misma persona ejecutar un proceso de principio a fin sin controles cruzados (por ejemplo, crear un proveedor y aprobar pagos).
- Trazabilidad: el alta, modificación y baja de accesos debe quedar respaldado por evidencia (solicitudes, aprobaciones, tiquetes, registros) que permita identificar quién autorizó qué y cuándo.
- Mantener matrices de roles/perfiles bien documentados, de modo que el negocio entienda qué implica aprobar cada permiso.
- Revisión periódica formal: las revisiones no pueden ser esporádicas o informales; requieren una frecuencia definida, responsables claros y resultados documentados.
- Integrar el proceso de gestión de identidades con recursos humanos, de forma que altas, movimientos y bajas disparen automáticamente revisiones o ajustes.
- Medir el desempeño del proceso: porcentaje de accesos ajustados tras la revisión, tiempos de cierre, reincidencia de hallazgos, etc.
Contar con un proceso maduro de revisiones periódicas privilegios o perfiles se convierte un mecanismo de control preventivo y de detección, ayudando a reducir el riesgo de fraude, de fuga de información y de errores operativos por privilegios incorrectamente gestionados.
Jean Paul Gutiérrez, Gerente de Riesgo y Ciberseguridad de Grant Thornton





































