Raquel Blanco
Socia de Auditoría de Grant Thornton
En mi experiencia como auditora financiera en compañías nacionales y transnacionales en industrias de sectores como construcción, servicios, manufactura, comerciales entre otras, puedo concluir que los principales riesgos financieros y de fraude raramente aparecen de forma repentina. La mayoría de estos son resultado de las decisiones diarias tomadas por las administraciones de las empresas, las cuales en muchos casos están enfocadas en controles débiles o falta de ellos, así como en información financiera poco confiable.
Contar con procesos de auditoría independiente ofrece a las empresas tener información financiera razonable que brinda mayor seguridad a las personas usuarias de esta, así como dar una visión de sus procesos operativos y como resultado poder ofrecer información adecuada para minimizar riesgos empresariales, así como para enfocar las estratégicas de control indistintamente del tamaño o industria a la que se pertenezca.
A continuación, brindo desde mi punto de vista algunas lecciones aprendidas que pueden resultar útiles para contemplar iniciar procesos de auditoría financiera:
- La auditoría ayuda a hacer visibles problemas ya existentes, no los genera: Se tiene la idea que la auditoría “descubre” problemas financieros y por ende mejor no realizarse, sin embargo, el problema siempre va a existir independiente que se descubra o no. La clave del éxito es el momento en que se detecta, así como los planes de acción para su corrección y lograr un menor impacto financiero y operativo. Entre más tiempo se tarde en resolverlo mayor podría ser el costo y complejidad.
- Muchos riesgos financieros suelen ser originados de falta de control y orden: Una auditoría ayuda a identificar los icebergs o peligros potenciales que en caso contrario no se verían. Errores en estados financieros o malversaciones de activos, son el resultado de procesos operativos y financieros mal diseñados. Controles inexistentes o débiles o falta en el monitoreo de estos. Es importante realizar evaluaciones de los procesos para identificar los riesgos respectivos, así como evaluación de las segregaciones de funciones e identificación de cualquier vacío o duplicación en controles.
- Contar con información financiera confiable es un aliado estratégico: Tener un proceso de auditoría financiera genera una mayor credibilidad ante accionistas, entidades financieras, inversionistas y cualquier otro tercero. La transparencia financiera y operativa facilita la toma de decisiones y brinda información para que estas sean realizadas de manera más oportuna y eficiente. El auditor independiente brinda a los comités de auditoría de las empresas puntos de vista y percepciones sobre controles internos, riesgos, sistemas de TI, y la forma en que se lleva la contabilidad, adicionalmente, cuando las empresas comprenden lo que sus grupos de inversores buscan puede proporcionar a los inversores dicha información como parte de sus estados financieros auditados.
Como conclusión podríamos indicar que la auditoría financiera es una herramienta preventiva para las empresas y no debe de ser algo reactivo producto de alguna alerta o requerimiento de algún tercero. El proceso integral no solo ayuda a brindar información confiable sino también a la reducción de riesgos empresariales, fortaleciendo la capacidad de crecimiento de las empresas de una forma más adecuada y sostenible.





































