Roxana Morales Ramos
Javier Rodríguez Ramírez
Economistas, Escuela de Economía, Universidad Nacional
En Costa Rica, la inflación es calculada mensualmente por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) mediante el Índice de Precios al Consumidor (IPC), un indicador que mide la evolución de los precios de 207 bienes y 82 servicios representativos del consumo final de los hogares. El IPC se utiliza como referencia para ajustar alquileres, salarios, pensiones, ayudas sociales, tasas de interés, entre otros.
En los últimos 4 años, la inflación acumulada, medida por el IPC, ha sido del 8,64%. Esto significa que, si en junio de 2021 una familia podía adquirir 40 productos con 100 mil colones, en la actualidad solo podría comprar 36,8 de esos mismos productos con la misma cantidad de dinero.
Para calcular el IPC, el INEC determina el peso que tiene cada uno de los 289 bienes y servicios incluidos en la canasta de consumo, utilizando como base la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos (ENIG). No todos los bienes y servicios tienen la misma importancia relativa. Por ejemplo, el alquiler de vivienda representa el 5,55% del índice, los automóviles nuevos el 4,24%, la gasolina el 3,6%, la telefonía móvil el 3,48 % y la electricidad el 3,28%. Estos son los cinco artículos con mayor peso en la canasta general.
Si bien el IPC permite conocer la evolución promedio de los precios en la economía, es fundamental analizar cómo afecta la inflación a los hogares según su nivel de ingresos, por lo que cabe preguntar: ¿Por qué es esto relevante?, bueno porque la estructura de gastos de las familias varía dependiendo del ingreso disponible en cada una de ellas. Por ejemplo, el trasporte en autobús tiene un peso mucho mayor en los hogares de ingresos bajos (4,44%) que en los de ingresos medios (2,67%) o altos (0,63%).
Por esta razón, el INEC también calcula y publica mensualmente un índice de precios diferenciado por estrato de ingreso de los hogares: bajo, medio y alto. Este índice emplea una metodología similar a la del IPC, tomando como referencia la ENIG; sin embargo, varía en la cantidad de bienes y servicios incluidos, así como en la ponderación de cada artículo, de acuerdo con el patrón de consumo característico de cada grupo. Para los hogares de ingresos bajos (deciles 1, 2 y 3) se utilizan 246 artículos, para los hogares de ingresos medios (deciles 4, 5, 6, 7 y 8) 284 artículos y, para los hogares de ingresos altos (deciles 9 y 10) 317 artículos.
A continuación, se presentan los cinco artículos de mayor peso dentro del gasto de consumo de los hogares, según su nivel de ingreso:
- Ingresos bajos: alquiler de vivienda (7,77%), electricidad (4,95%), transporte en autobús (4,44%), telefonía móvil (3,64%) y arroz (3,06%).
- Ingresos medios: alquiler de vivienda (6,13%), telefonía móvil (3,96%), gasolina (3,82%), educación universitaria (3,71%) y electricidad (3,60%)
- Ingresos altos: automóviles nuevos (7,61%), servicio doméstico (4,95%), gasolina (3,97%), alquiler de vivienda (3,89%) y educación universitaria (3,23%).
Al analizar la evolución de los precios por estrato de ingreso, se observa que los hogares de ingresos bajos han sido los más afectados por la inflación en los últimos cuatro años. Mientras que la inflación acumulada para los hogares de ingresos altos fue del 6,73%, para los hogares de ingresos medios alcanzó el 8,95%, y para los de ingresos bajos fue del 12,1%.
En resumen, aunque la inflación general de la economía entre junio de 2021 y junio de 2025 fue del 8,64%, los hogares de ingresos bajos enfrentaron un incremento mucho mayor en el costo de los bienes y servicios que consumen. Este grupo suele ser el más afectado por la inflación, especialmente cuando el alza de precios se concentra en alimentos, ya que destinan una mayor proporción de su ingreso a este tipo de gasto. Como referencia, en ese mismo período, el costo de la Canasta Básica Alimentaria aumentó un 19,5%, pasando de 48.084 colones por persona al mes en junio de 2021 a 57.459 colones en junio de 2025.
Hoy más que nunca es necesario que la política pública promueva acciones concretas para mitigar el impacto desigual de la inflación, especialmente en las familias más vulnerables. Un aspecto clave para lograrlo es aumentar la inversión en educación, motor esencial del desarrollo social. Sin embargo, según el Programa Estado de la Nación, la inversión en este sector cayó del 7,40% al 5,5% del PIB entre 2018 y 2024, ubicándose muy por debajo del 8% que establece nuestra Constitución.





































