Ph.D Rosi Brenes Mata
Doctora en Educación, Máster en Administración Educativa, Licenciada en I y II Ciclos y Bachiller en Educación Preescolar.
El papel del hogar es fundamental para el desarrollo y la educación de los niños y jóvenes en el mundo, y el centro educativo es el complemento a la formación integral de los alumnos.
Los tiempos, el mundo y los valores han cambiado, principalmente en los últimos años, y todas las personas involucradas en educación se han visto obligadas a actualizarse y acomodarse a esas nuevas tendencias y modalidades, para continuar desarrollando la educación de una manera más audaz, y para estar a la altura de los retos actuales, en donde la exigencia es superior y la excelencia en el proceso educativo no puede faltar, ya que hay mucha conciencia de que los niños y adolescentes de hoy, deben estar muy preparados en conocimientos, habilidades y destrezas, para enfrentar los nuevos desafíos que se presentarán en su porvenir.
Actualmente los padres de familia gozan de acceso a mucha información, y tienen grandes oportunidades de formación técnica y universitaria, y esto hace que su perfil genere mayores exigencias en la calidad del proceso educativo de sus hijos, y esto es una gran ventaja porque hoy día, se valoran más los avances académicos, tecnológicos y formativos de la educación, además, no solo son aprobados por los padres de familia, sino que muchas veces son secundados en el hogar.
¿Cómo impacta el hogar en la educación actual de los hijos?
Del Apoyo Educativo en el Hogar:
Los padres de familia de hace algunos años respetaban mucho al docente, la formación y el conocimiento del mismo, así como la autoridad y el entendimiento para que ellos formaran a sus hijos, sin embargo eso ha cambiado, y en algunos casos no para bien, pues actualmente hay papás y mamás que creen que sus opiniones con respecto al proceso educativo de sus hijos, son más valiosas que la del mismo docente, y eso ha causado mucho daño en los centros educativos, porque al desvalorizar al docente, sin darse cuenta están contribuyendo al absoluto deterioro del proceso formativo y educativo de su hijo, pues además de no permitir al docente trabajar tal y como sabe hacerlo, le han restado autoridad, motivación y asertividad en el desarrollo del proceso, debilitando el crecimiento del estudiante.
En Costa Rica el padre de familia tiene la autoridad de elegir el centro educativo para su hijo, sea público o privado, eso debería implicar, que confíen plenamente en la institución elegida, pero a veces no es así. Además, los padres deben mantener comunicación cercana con el centro educativo y los docentes, asistir a las reuniones o convocatorias, mostrar interés por el aprendizaje que se está llevando a cabo, valorar la educación, llegar a acuerdos favorables y productivos con el docente, fomentar una actitud positiva y responsable hacia el estudio de sus hijos en el hogar, y también mostrar interés por lo que ellos están aprendiendo, siempre en términos de armonía y respeto para todas las partes, y sobre todo, hablar del docente con respeto frente a los hijos.
Los padres de familia verdaderamente involucrados en el proceso educativo de sus hijos, que trabajan de la mano del centro educativo, podrán tener garantía de que están haciendo lo correcto para lograr el mejor resultado de formación y aprendizaje.
De las Rutinas y la Organización en el Hogar:
Sin importar la edad del estudiante, para favorecer la educación de su hijo, es fundamental establecer rutinas y horarios de la estructura educativa en el hogar. Desde el momento que su hijo llega de la escuela a su casa, debe tener un horario claro para comer, estudiar, dormir y compartir en familia, debe haber un ambiente apto y específico para estudiar, un ambiente tranquilo, esto sin duda les va a crear hábitos de seguridad y muy saludables para su formación.
Los límites son otro elemento fundamental de educación en el hogar, deben ser muy claros, por ejemplo: el tiempo de descanso, de jugar, tiempos en pantalla y limitaciones de lo que pueden o no ver en las mismas, comportamiento y respeto con quienes comparten el hogar en caso de que ambos papás están trabajando, o bien en ausencia de los responsables. También, los niños y jóvenes deben tener claro cuál debe ser su comportamiento en el centro educativo, y cómo deben respetar a sus compañeros y docentes, pues esto es fundamental para la formación humana que están adquiriendo. Sin límites no hay buena educación ni formación. Los hijos son el producto de una buena educación y una buena formación, el 60% se adquiere en el hogar, y el 40% en el centro educativo.
Las estructuras y el orden del hogar se reflejan diariamente en el comportamiento del alumno en la institución, cualquier docente se lo puede confirmar.
De la Estimulación Intelectual en Casa:
Los alumnos son el reflejo del hogar. Ellos son influenciados ampliamente por lo que se fomenta en casa, por eso es importante hacer las cosas bien desde el hogar. Aquí algunas ideas: fomentar el gusto por la lectura, por las conversaciones verdaderamente enriquecedoras, tener la capacidad de hablar de diferentes temas, expresarse con respeto del docente, estimular el pensamiento analítico y crítico, tener amor a la curiosidad intelectual, etc. Son aspectos que también se trabajan y desarrollan en el centro educativo, pero la recepción que el alumno llegue a tener es reflejo de lo que recibe en casa.
Es muy difícil que un estudiante que viene de un hogar intelectual fuerte, tenga la actitud contraria en la escuela, al contrario, ampliará dicha habilidad cada día.
Del Ambiente Emocional en el Hogar:
El ambiente afectivo del hogar repercute significativamente en los sentimientos del estudiante para aprender en el centro educativo, es ahí donde se demuestra si su hijo es fuerte o no es fuerte emocionalmente, para enfrentar los diferentes retos diarios con sus docentes, con los avances académicos y con las relaciones con los compañeros. Es en estas áreas donde la autoestima del niño o del joven se ve expuesta diariamente, pues un clima de cariño, de confianza, amor y comprensión en casa, sólo brinda seguridad al estudiante y lo fortalece en toda su personalidad. Es por esta razón que algún evento importante en el hogar afecta claramente la actitud del estudiante en la escuela, porque se pierde o se gana estabilidad emocional.
Ahora hablemos del chineo extremo y de complacer a los hijos en todo, como es usual hoy en día, de alivianarle sus cargas académicas y responsabilidades, y tratar de que cada vez ellos deban hacer menos, y que les quede mucho tiempo libre, eso desmerece el proceso académico, promueve la vagabundería, y fomenta la costumbre de “perder el tiempo” y ser poco productivo, y lo peor es que esas malas costumbres están calando en su personalidad para el resto de la vida.
También es importante que sus hijos se sientan seguros de mantener una comunicación abierta con los padres de familia siempre, sin temor ni vergüenza, y poder expresar sus emociones sin preocupación, eso les favorece la disminución del estrés escolar, y el buen desarrollo en la adolescencia. Además, los padres deben estar siempre pendiente del estado emocional de sus hijos, y hay que tener en cuenta que los conflictos en casa, sin duda afectan y distraen el rendimiento escolar.
Se recomienda que haya mucha conciencia en el padre de familia de que la estabilidad y fortaleza emocional de sus hijos nace, crece y se reproduce en el hogar, y el centro educativo es un apoyo que ayuda a fortalecerla, para que salgan adelante de la mejor manera.
Hábitos de Alimentación y Salud en el Hogar:
Lograr que los niños y jóvenes mantengan una dieta adecuada y balanceada influye en la energía y concentración escolar. Es importante que los padres de familia cuiden este detalle, y se aseguren que sus hijos lo están cumpliendo.
El desayuno y el almuerzo deben existir siempre, no importa si es en la casa o en la escuela, pero no debe faltar para asegurar la buena salud intelectual del estudiante.
Además, contribuya a que su hijo no asista enfermo a la escuela, para que no contagie a otros. En caso de que el estudiante tenga problemas de salud y no pueda asistir al centro educativo por uno o varios días, le corresponde al hogar preocuparse por obtener la materia vista, y a la escuela facilitársela, para que el estudiante se ponga al día, y no tenga retrasos en la academia.
También, recuerden que los niños y jóvenes deben dormir lo suficiente para que tengan una vida sana en todo sentido. Según el punto de vista médico y respaldado por la Academia Americana de Medicina del Sueño, (AASM) así como la organización Mundial de la Salud (OMS) las horas de sueño recomendadas por la noche según la edad de un menor son: De 6 a 12 años de 9 a 12 horas de sueño por la noche, esto favorece el crecimiento físico, el desarrollo cerebral, la regulación emocional, el sistema inmune y por ende el rendimiento escolar del niño. De 13 a 18 años, de 8 a 10 horas por la noche, pues durante la adolescencia, tanto el cuerpo como el cerebro están en desarrollo, y dormir bien ayuda a mejorar el estado de ánimo, la concentración, el prevenir problemas y enfermedades, así como la obesidad del adolescente.
El Ejemplo Familiar:
Los hijos aprenden más por lo que ven que por lo que escuchan. Ver el comportamiento de los adultos es fundamental para seguirlo, sea correcto o no, es muy probable que van a repetirlo, Por esta razón es importante que los padres de familia muestren a sus hijos buenas maneras, tratar bien a los que los rodean, fomentar el amor a la lectura y a aprender cosas nuevas, a cuidar su presentación personal, su comportamiento, la perseverancia, a ser responsables y puntuales siempre, pues todos los elementos que los niños y jóvenes vean en el hogar, serán copiados, e influyen y marcan a sus hijos para siempre. “El ejemplo dice más que mil palabras”.
Padres de Familia: Los invito a tomar conciencia de estos aspectos mencionados, y tal vez pueden ayudarles en la formación actual de sus hijos, y que el amor y los valores sean parte fundamental del proceso.
Centros Educativos y Docentes: No importa cuándo y cómo se formó el educador, ni ellos ni ustedes son perfectos, lo más importante de un proceso educativo combinado con el hogar, es que predomine el respeto y el amor profundo por el estudiante, el optimismo, el carisma, la conciencia de formar con excelencia, y el respeto mutuo y absoluto a los principios del hogar, así como a los principios del centro educativo. De esta manera hay garantía de que, desde la escuela, y en acuerdo con el hogar, se están haciendo las cosas bien. Ahora le pregunto:
¿Cómo impacta usted padre de familia en la educación de sus hijos? ¿Es usted un elemento positivo o negativo del proceso?





































