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Los ciudadanos quieren de los partidos políticos, explicaciones sobre cómo y con qué recursos se intentarían resolver los grandes problemas nacionales para valorar y quizás definir su voto

El tico ya no come cuentos

Al notar la importante proporción de los costarricenses que a un mes de las elecciones presidenciales se encuentran decepcionados y sin motivación para votar, es difícil comprender que la campaña mediática de los diferentes partidos políticos no contemple una estrategia para atraerlos.
Tanto las personas que admiten su intención de no ir a las urnas como los indecisos que son cerca del 34% de los votantes, constituyen un alto porcentaje de la población que solo podría abrir sus oídos a propuestas concretas sobre los grandes problemas nacionales como seguridad, salud, educación, empleo e infraestructura, entre otros, pero que incluyan la forma y los recursos que se utilizarían para enfrentarlos.
Por mucho que subestimen los aspirantes a la Presidencia la capacidad de los costarricenses para analizar sus propuestas, es muy obvio que estas no pasan de ser agresiones mutuas entre candidatos y una innecesaria enumeración de temas.
Pero los ataques al adversario molestan a una ciudadanía que sabe que está pagando por ellos y la enumeración de temas la población la tiene muy presente porque los vive a diario y lo que reclama va mucho más allá de ese recordatorio. Los votantes piden explicaciones sobre cómo y con qué recursos se intentarían resolver sus problemas para valorar y quizás definir su voto.
Por el momento, en cambio, lo que recibe la gente es una lluvia cotidiana de promesas sin sustento que es en lo que se gasta la deuda política que entre todos pagamos y las cuantiosas sumas que algunos partidos deben agregar para mantener semejantes pautas.
El dinero del aporte estatal a la campaña está muy bien empleado cuando se destina a mensajes cargados de importantes y claros contenidos que informen a la ciudadanía sobre la forma en que cada partido político ofrece manejar los problemas nacionales y cuántos y cuáles recursos emplearía en ello. Esto es el pleno ejercicio de la democracia y es una oferta real de gobierno.
Sin embargo, a la fecha la ciudadanía no recibe esa cuota de información sino, una vez más, una cadena de afirmaciones que se sabe pueden luego incumplirse.
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