El Banco Mundial y los impuestos
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El Banco Mundial y los impuestos

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Si algo quedó claro de la última exposición del Banco Mundial en relación con el tema del problema fiscal de Costa Rica, es el sentido de urgencia que tiene el país de hacer algo y hacerlo ya.
En caso de no tomar medidas, el panorama fiscal dentro de cinco años podría tornarse dramático, ya que nos encontramos actualmente en un círculo vicioso en el que las calificadoras de riesgo van a seguir bajándonos la nota, encareciendo el crédito externo y por ende tendremos aún menos dinero para cualquier otra cosa.

Es decir, los intereses de la tarjeta de crédito nacional seguirán subiendo y se corre el peligro de no poder hacer los “pagos mínimos”.
Cuando eso ocurre, las medidas dejan de ser suaves y pausadas, para tomar su lugar medidas drásticas de gran impacto social a todos los niveles.
Los datos mostrados por el Banco Mundial no dejan demasiado espacio para dudas en ese sentido.
El punto de la reunión fue determinar cuál era el mejor curso de acción: aumentar impuestos versus disminuir gastos.
Desde la perspectiva del Banco Mundial, la respuesta es aumentar los impuestos para aumentar la recaudación y disminuir el déficit.
Esa posición es entendible si se considera que el país ya no tiene tiempo y las medidas de carácter fiscal tienen un efecto casi inmediato, mientras que las medidas que pretenden disminuir el gasto toman muchos años y, en la experiencia internacional, muchas veces no se logra el objetivo.
Puede que tengan razón, pero si ese tipo de medidas se adoptan y no se ven acompañadas de esfuerzos serios para disminuir el gasto de manera sensible, me temo que tendrá un pequeño efecto a corto plazo, pero en el mediano y largo plazo no servirán de nada, con la diferencia de que ya no habrá tanto espacio para seguir aumentando aún más los impuestos y llegaremos al mismo lugar, simplemente que uno o dos años más tarde.
Los ejemplos de despilfarros y la corrupción interna de los órganos del Estado llenan las páginas de los periódicos todos los días.
La última es que los funcionarios públicos se incapacitan cinco veces más que los privados, aunque son los últimos los que tienen que pagar la factura de los primeros.
Desde esta perspectiva, aumentar los impuestos solo sirve para echar agua en un barril con huecos.
Aunque es una apuesta riesgosa, la Asamblea Legislativa no debería aprobar más impuestos si al mismo tiempo no se compran los parches para el barril.
En eso hay perdedores y ganadores, pero no hacerlo nos garantiza que todos seamos perdedores.

Rafael Luna
Abogado tributario
[email protected]


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