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Debemos aprender a elegir correctamente autoridades locales, a estar informados de sus planes y la capacidad que tengan o no para ejecutarlos, así como exigirles rendición de cuentas

El ayuntamiento debe rendir cuentas

Si falla el sistema de recolección de basura o se corta el suministro de agua, entre otras cosas que pueden fallar, los costarricenses se acuerdan de las autoridades locales y, generalmente, se quejan de su trabajo.
Sin embargo durante el resto del tiempo no le dedican atención al tema de los ayuntamientos, es decir, a quien se elige para esos cargos, sus responsabilidades y la forma en que cumple con ellas.
Por más que vivamos en un país pequeño y estemos acostumbrados al manejo centralizado de la mayoría de las cosas, la realidad es que cada municipio tiene su ayuntamiento y su presupuesto, con el cual se debería implementar lo necesario para el bienestar de la comunidad, en lo que a ciertos servicios públicos se refiere.
Sin embargo, esto no ocurre en la mayoría de los casos. Son pocas las municipalidades que ejecutan su presupuesto anual en forma eficiente y muchas las que lo subejecutan o desaprovechan en perjuicio de sus vecinos.
Tiene que cambiar la cultura del costarricense en este sentido y debemos aprender a elegir correctamente autoridades locales. Es necesario estar informados de sus planes y programas, de cómo piensan gestionar para resolver los problemas y de la capacidad que tengan o no para hacerlo. Debemos dar seguimiento al trabajo de nuestro ayuntamiento y exigirle rendición de cuentas.
Un ayuntamiento que planifique y ejecute adecuadamente sus presupuestos puede otorgar grandes beneficios a su municipio. Sus acciones deben armonizar con las necesidades y deseos de la gente de su comunidad y debe contar con la colaboración y coordinar con otras organizaciones de todo tipo destinadas al bien común, locales y nacionales.
Una municipalidad debería ser el órgano indicado para aglutinar a los líderes de la zona y junto a ellos recoger permanentemente las inquietudes de la gente para planear las soluciones y elaborar sus planes.
Para esto, los gobiernos locales, así como los nacionales, deberán estar integrados por personas no solo capaces sino altruistas que lleguen a esos cargos por un genuino interés de trabajar por el bien común.
Mientras no se descubra, en cada comunidad, a las personas con ese tipo de cualidades y mientras los ciudadanos no se dispongan a ser parte activa en su selección y seguimiento a sus acciones, no tendremos buenos ayuntamientos y seguirán padeciendo las comunidades por falta de buena gestión.
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