Vladimir de la Cruz
En cinco semanas prácticamente se suspende el proceso electoral, en toda la segunda quincena de diciembre, hasta inicios de enero. Esa suspensión no impide a los partidos ni a los candidatos a moverse, a desplazarse por donde quieran, a tener encuentros y reuniones con ciudadanos, a ser recibidos por grupos organizados, de interés general o particular, a opinar sobre lo que quieran o sean interrogados por periodistas o comunicadores sociales.
La llamada tregua electoral se refiere exclusivamente a no poder hacer o pagar propaganda, ni agitación de ninguna clase por medios de comunicación colectiva, periódicos, programas de televisión o por medio de radioemisoras.
Esta tregua se impuso hace algunos años relacionada con los días festivos de navidad y fiestas populares nacionales.
El derecho de opinar, de libre pensamiento, es de 24 horas. No puede este Derecho constitucional limitarse, mucho menos puede limitarse o eliminarse por aspectos de inferior rango, legales, ejecutivos o administrativos.
En este sentido, para todos los partidos y sus candidatos al Poder Ejecutivo o Legislativo, el tiempo de sus movimientos electorales sigue activo, sin poder pagar propaganda en medios de comunicación. Si aflojan en esos días, por las razones de la llamada tregua electoral, o por las simples razones de las fiestas de fin de año, populares o navideñas, pierden tiempo. Hay que tener en cuenta que en política no hay espacios vacíos, siempre alguien los llena, otros partidos políticos u otros candidatos.
Tal como veo los eventos electorales que se están desarrollando creo que para todos los partidos y sus candidatos ese tiempo de la tregua tiene que ser de intensa actividad partidaria, afinando los detalles del mes de enero, que es un que es un carrerón de presión, amarrando bien los equipos de trabajo del mes de enero hasta el día de las elecciones, el primer domingo de febrero, asegurando a las personas que van a colaborar, preparando bien a las personas o equipos de trabajo de las juntas y de las mesas electorales, especialmente de los jóvenes guías y personas que van colaborar el mismo día de elecciones, organizando las comidas de los miembros de mesa. Asegurando, también que todas las personas afines y partidarios, tengan y vayan a votar con la cédula.
El Tribunal Supremo de Elecciones, por medio del Registro Civil, siempre asegura, que el mismo día de elecciones puede emitir la cédula de cualquier ciudadano si por razón especial se le pierde o se la roban. Hay que recordarle a los partidarios y seguidores la importancia de ejercer el voto, de sufragar. Hay que entender que si una persona no vota, los que votan lo hacen por él.
También, hay que tener presente que el resultado electoral se da con los que votan, con los que llegan a las urnas. Esas son las personas válidas para elegir y escoger el Presidente y los Diputados. Los que no votan no tienen ningún peso ni significado electoral. Tan solo son un número en la casilla de abstencionistas o votos nulos, si así actúan en la Mesa de votación. Si no llegan a votar son un número de los abstencionistas totales del proceso electoral que tampoco cuenta para nada.
Un elemento muy importante de instrucción a los votantes es llamarles la atención de dónde está colocada la casilla del partido en la papeleta presidencial y dónde está colocada en la papeleta de candidatos a diputados.
En la elección hay dos papeletas, la de Presidente y la de diputados. Esto es muy importante porque varía en tres provincias, donde el número de partidos aumenta con candidatos a diputados y las casillas, por esto se mueven del lugar que tienen en la presidencial, que es la papeleta rectora, la que marca en general el orden de las casillas.
La Provincia de San José perdió un diputado y aumenta un partido disputando diputados. En otras provincias hubo movimiento similar. Esto hace que en las provincias donde disminuyó un diputado sea un poco más difícil elegir porque
cuesta más sacar el número de votantes necesarios para elegirlo. En la provincia de Cartago participa un partido más disputando diputados. En la provincia de Guanacaste solo participan 18 partidos disputado diputados. Las provincias de Alajuela, Heredia, Puntarenas, Limón van con 20 partidos disputando diputaciones.
Los sitios más estratégicos y fáciles para dirigir a los votantes a emitir su voto son las esquinas y la parte central: vote arriba o en la parte superior a la izquierda, o a la derecha o vote abajo o en la parte inferior a la derecha. La parte central siempre estará en el centro, solo que allí se ubica un conjunto de partidos, por lo que hay que precisar bien la dirección del voto.
Por la forma como anunciaron las papeletas presidenciales no tendrán foto de los candidatos. Cada casilla lleva el nombre del Partido y debajo del nombre el color de su bandera. Si es así, hay los partidos tienen que hacer énfasis en los colores, en la bandera de los partidos que sí va puesta, con sus respectivos colores, en la papeleta presidencial como en las de diputados, en cada provincia.
Algunas banderas llevan al centro las iniciales del Partido. Pocas van sin nada, solos los colores acudiendo al uso histórico que han tenido, y el nombre en cada casilla de partido.
La colocación de los partidos, que así se hizo por rifa pública, no da márgenes para que puedan ellos mismos llamar a votar por razones ideológicas, porque los de las cuatro esquinas, en la papeleta presidencial, no tendrán interés de decir, por ejemplo, vote a la izquierda, por Liberación Nacional, en la esquina inferior izquierda; o vote a la derecha, por la Unidad Social Cristiana, en la esquina inferior derecha. Si al Frente Amplio, por ejemplo, le hubiera tocado la esquina inferior o superior izquierda, le hubiera caído muy bien para llamar a votar "a la izquierda", , pero está colocada su casilla a la par de la Unidad Social Cristiana, al lado derecho de la papeleta, y al lado izquierdo de la Unidad Social Cristiana, en la parte inferior derecha.
El puro centro de la papeleta presidencial se lo disputan seis partidos. En la parte superior del centro, están los partidos "de la Clase Trabajadora", el "Centro Democrático y Social" y el de la “Coalición Agenda Ciudadana", que reúne al “partido Acción Ciudadana” y al “partido Agenda Democrática Nacional”. En la parte inferior del centro están el “partido Liberal Progresista”, el “partido Pueblo Soberano” y el “partido Avanza”. Los demás partidos quedan esparcidos entre las esquinas de la papeleta y este centro, distribuidos en cuatro filas de cinco partidos cada uno.
Los partidos que están ubicados al centro de los cinco partidos que están en la parte superior e inferior de la papeleta, pueden llamar a votar por esa colocación, vote al centro de la fila superior o inferior, de la fila superior o inferior de la papeleta.
Difícilmente se puede llamar a votar por un candidato, con nombre y apellidos, que no aparece en la papeleta, ni a la par, o dentro del sitio de la casilla de algún partido. Esto tiene que entenderse muy bien para los efectos propagandísticos, de cómo llamar a votar por un candidato presidencial y su partido. Así de simple.
De los 20 partidos, con candidatos presidenciales, seis partidos son los que actualmente tienen representación parlamentaria, tienen diputados, y eso les da una ligera ventaja de conocimiento público ante el electorado. De los restantes 14 partidos, cuatro, considerando al “partido Acción Ciudadana”, dentro de la “coalición Agenda Ciudadana”, han participado en procesos electorales nacionales, provinciales y municipales anteriores. El resto son prácticamente nuevos, y por ello menos conocidos, lo que hace más difícil su campaña electoral, que tiene que descansar en términos propagandísticos en el nombre del candidato y del partido que lo postula. Aquí se requieren más fuerza propagandística en este binomio, candidato y partido.
El énfasis de la campaña electoral, en términos generales, gira alrededor de los candidatos presidenciales. Alrededor de ellos se hacen las encuestas, sobre sus figuras, sobre sus personalidades, las entrevistas que les hacen. De seguido, sobre sus partidos, pero en menor escala, aun cuando se vinculen candidatos y partidos.
A nivel de los candidatos a diputados es más difícil, porque poca atención les brindan. Allí, para efectos de tomarlos en cuenta, generalmente se consideran solo los que encabezan las listas de cada partido en cada provincia, especialmente para entrevistarlos, o para tomarlos en cuenta para debates que se organizan a ese nivel. Si las elecciones de diputados fueran separadas se podría hacer más énfasis en las candidaturas personales, y no solo las listas que ofrecen los partidos.
Este panorama es el que está privando en este momento y es el que se avizora.
Hay candidatos que están renunciando a invitaciones que se les hacen para opinar sobre sus propuestas y programas. Eso puede ser válido, pero también da muy mala imagen de ellos, por la debilidad que manifiestan o el temor a ser confrontados. Hay que tener presente que el escenario de la política es de confrontación y de toma de acuerdos. Los candidatos que se niegan a participar muestras esa incapacidad de dialogo, de confrontación y de poder tomar acuerdos políticos con sus contrincantes. Mandan la señal del autoritarismo, del despotismo para sus posibles acciones de gobierno en caso de llegar a Zapote.
Para mí el proceso electoral está frio, sin emocionar, sin enamorar todavía a los electores. Lo indecisos se mantienen de modo importante. Las escaramuzas que se producen son más artificiales que reales. Malas señalas se están enviando.
Vladimir de la Cruz
Historiador





































