El tema de estos días, sin duda alguna, ha sido los resultados del examen de incorporación al Colegio de Abogados de Costa Rica, y en ese sentido resulta altamente preocupante que prácticamente un 99%; es decir, mas de 1,100 profesionales no aprobaron dicha prueba.
Existe una regla de oro en la academia que indica que, si mas de un 70% de los estudiantes reprueba un examen, es altamente probable que el problema no sean ellos, y se tendrá que evaluar la pertinencia de la prueba o bien el proceso de enseñanza aprendizaje que cumplió el ahora profesional.
Con algo tan delicado, no se puede especular y se debe analizar objetivamente el problema de este resultado, para lo cual se debe plantear varios escenarios; no sin antes indicar, que desde el momento que un Estado firma un título universitario, acredita como profesional a esa persona y en buena teoría debería ir directamente a laborar. ¿Muchos dirán, y la calidad del profesional? En ese sentido, la respuesta es contundente y será el mismo mercado que realice el descreme de los altamente preparados versus los que en definitiva a pesar de tener un título, no están a nivel que requiere dicho mercado, por tanto, van a quedar descartados.
El primer escenario que resalta es que la prueba presenta un diseño altamente complejo, con una alta probabilidad de que muy pocos la aprueben y en ese sentido, resulta fundamental que el diseño de la prueba pase por diversos filtros que determinen el nivel de dificultad para un profesional recién graduado. No se puede caer en el error de que la prueba la realice un panel de expertos, basados en su conocimiento; ya que en definitiva la prueba tendrá un nivel más alto del que debería demostrar un recién graduado. La prueba se debe fundamentar en un perfil de salida y no necesariamente en criterios expertos.
El segundo escenario, es que las universidades no están enseñando lo que debieran y, al nivel que se requiere; amén de programas obsoletos y es por esa razón el fracaso.
En caso de que algunos se decantan por este escenario, y es acá que entran en juego tanto el Conare como el Conesup, los cuales tienen responsabilidad sobre la calidad de la enseñanza universitaria a nivel nacional.
Por la calidad de algunas universidades tanto públicas como privadas que tenemos en nuestro país, este escenario, no es mi favorito, por tanto, cuáles pueden ser conclusiones válidas en esta situación.
1.Definitivamente, la prueba realizada presenta un nivel de complejidad mayor a lo que debe conocer un profesional recién graduado; por tanto, se debe replantear.
2.Evidentemente, se presume que algunos profesionales no están al nivel que se requiere para enfrentar la prueba. Es de esperar que muchos desaprueben.
3.Se requiere de forma urgente que el Colegio de Abogados, se reúna con representantes de las universidades que ofrecen la carrera y lleguen a acuerdos sobre los programas académicos de forma tal que se compruebe que están actualizados y con los niveles de exigencia que plantea el mercado.
4.Que tanto el Conare como el Conesup participen activamente en el fortalecimiento y supervisión de la enseñanza superior.
Ante tal fracaso, que cada uno asuma su responsabilidad, que el Colegio evalúe conscientemente y basado en el perfil de salida el nivel de dificultad de la prueba, y si es el caso que se rediseñe. Por otra parte, que se repita, sin costo alguno para los profesionales y se sienten las bases de parte de los grupos de interés para que una situación de estas no se vuelva a presentar; a sabiendas de que no se van a hacer curvas y posiblemente muchos no aprueben el nuevo examen.
MAE José Alberto Carpio Solano
PBA Profesor Universitario
Exfiscal General Colegio de Ciencias Económicas de Costa Rica





































