El 22 de noviembre de cada año se celebra en Costa Rica el día del maestro con la idea de honrar la memoria de un costarricense ilustre, don Mauro Fernández Acuña.
Don Mauro nace en 1843.
Su madre doña Mercedes Acuña, queda viuda y con grandes sacrificios se esmera en la educación del pequeño Mauro, educación que lo prepara para lo que será su vida.
Donde don Mauro deja su huella marcada para siempre en nuestra historia, es como ministro de instrucción pública en el gobierno de don Bernardo Soto.
Hay que darle un giro a la educación costarricense, es así como se aprueba en 1886 la llamada Ley General de Educación Común, una iniciativa que lleva la educación nacional por un camino fundamentalmente científico y con orientación práctica.
Don Mauro Fernández con su reforma educativa logra grandes conquistas, entre otras, la preparación de los maestros, la implementación de métodos de enseñanza modernos, la organización en los programas de estudio, abre nuevas escuelas, aparecen el Liceo de Costa Rica, el Instituto de Alajuela, el Colegio Superior de Señoritas, además se aprueban los programas para exámenes por madurez y se fundan centros para estudios superiores de agricultura, farmacia y música.
El legado de don Mauro Fernández a la educación nacional es extraordinario y no ha sido superado.
Su visión de futuro, su trabajo tenaz y contundente y sus resultados lo catapultan a la inmortalidad.
Es declarado Benemérito de la Patria en 1955.




































