Rosi Brenes
Doctora en Educación, Máster en Administración Educativa,Licenciada en I y II Ciclos, Bachiller en Educación Preescolar
Nuestros niños son el reflejo de lo que tienen en su corazón, y como educadora pienso que los padres de familia no debemos tratar a los niños pequeños, como si fueran grandes; como si todo lo comprendieran, como si pudieran digerir la información sin consecuencias, como si ya fueran personas maduras y formadas, porque al compartirles todo, sin filtro, y sin que ellos estén preparados para recibirlo, les damos información que no pueden manejar de una forma sana, y por ende, vamos a dañar su corazón, su mente y sus emociones para el resto de la vida, y es posible que a través de la vida, esas heridas nunca sanen. Por eso,
- Forme un vínculo seguro con sus hijos. Tenga comunicación constante con ellos, y responda a sus emociones, además abrácelos, dándole palabras de afecto, explicándole las consecuencias y los resultados de sus vivencias diarias, dándoles así seguridad emocional, y no sea usted quien le cuente las cosas feas de su vida, con información que ellos no deben por qué tener.
- Dele mensajes positivos, y escúchelo con atención: es importante que el niño escuche de boca de sus padres, cosas lindas de las personas que lo rodean y lo quieren. Cuando él quiere hablar, que vea que usted está atento, escuchando, poniéndose a su nivel, mirándolo a los ojos, sin distracciones ni teléfono celular en mano mientras el niño se expresa.
- No genere confusión emocional: La retroalimentación verbal que el padre de familia da a su hijo, es clave para la salud mental y su bienestar en general, por eso hay que tener mucho cuidado, porque hablar mal de una persona que el niño ama, sin duda afectará su estabilidad emocional y su alegría. Por eso es deber del padre de familia, cuidar mucho la información que le brinda a su hijo, y tratar de no llorar frente a él.
- Cuidado con “las quejas” que usted le da a sus hijos. A veces los padres de familia le cuentan con angustia lo que le hizo algún familiar: abuelo, papá, mamá, tío, etc, con quien el niño tiene buena relación, y así como usted sufre, igual sufre el niño, su corazón también llora, y su entereza emocional se ve afectada.
- Ansiedad e inseguridad: Si la queja que su hijo escuchó es contra alguno de sus progenitores, o de la persona que lo protege, el niño sentirá que en adelante no son personas confiables, sino personas “malas”, y puede sentir desconfianza, desamparo, miedos e inseguridades, y sin duda todo esto le hará mucho daño emocional. Recuerde que el niño pequeño no tiene la madurez para manejar este tipo de información.
Por eso padres de familia, en mementos difíciles le corresponde al adulto mostrar madurez, lo más sano es que el adulto se desahogue con otro adulto de su confianza, y jamás con su hijo pequeño. Hacer feliz a su hijo y cuidarle su corazón, es su obligación.





































