Rodney Salazar
Presidente
Cámara de Comercio Exterior de Costa Rica ( Crecex )
Costa Rica avanza con determinación hacia su incorporación al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), un bloque comercial que agrupa 12 economías de cuatro continentes, incluyendo tres países del G7. Es claro y entendible que existen inquietudes en ciertos sectores productivos sobre los alcances futuros de un nuevo peldaño en la ruta a la apertura, la liberalización comercial y el acceso a nuevos mercados, pero todo nuevo proceso geoeconómico conlleva riesgos, áreas de mejora y un pliego amplio de oportunidades que están dadas para ser aprovechadas. Estas mismas oportunidades construidas desde dentro del proceso son las que de forma alterna mitigan los riesgos derivados. Entre las interpretaciones que han circulado, se ha hablado sobre posibles efectos negativos de este acuerdo, desde una supuesta desprotección y desigualdad sectorial hasta el desplazamiento de productores locales, mayor dependencia externa o incluso el desmantelamiento de sectores productivos; sin embargo, un análisis técnico y objetivo demuestra lo contrario: la adhesión al CPTPP ofrece beneficios concretos y positivos para la economía costarricense, tanto a nivel productivo como agrícola, fortaleciendo la seguridad jurídica de nuestros sectores, fomentando la equidad, integrando sin desplazar, reduciendo dependencias y modernizando nuestra base productiva en lugar de desmontarla.
En un contexto global marcado por altos niveles de incertidumbre, con una Organización Mundial del Comercio debilitada, cambios sustanciales en las reglas de juego y amenazas crecientes a la seguridad jurídica preexistente con nuestros principales socios comerciales, se vuelve estratégico diversificar de manera decidida nuestra matriz de socios. Esta diversificación no solo amplía las posibilidades de encontrar nuevos proveedores y compradores, sino que también asegura alternativas de destinos y orígenes para nuestras exportaciones e importaciones, reduciendo los riesgos derivados de la dependencia y la concentración en pocos mercados. En este escenario, el dinamismo de los nuevos mercados emergentes, el crecimiento acelerado y potencial de la región Asia-Pacífico, así como la consolidación de megabloques regionales de relevancia geoeconómica —entre ellos el CPTPP—, representan una oportunidad tangible y una vía segura para mitigar riesgos, fortalecer nuestra resiliencia comercial y asegurar un posicionamiento estratégico de largo plazo en el tablero económico internacional.
Un marco de protección y competitividad, no desprotección
Lejos de dejar indefenso al productor costarricense, el CPTPP proporcionará un marco legal moderno y que brinda seguridad jurídica, que fortalece la competitividad. Este acuerdo es reconocido internacionalmente como el “estándar de oro” de los tratados comerciales por promover los más altos estándares en múltiples ámbitos – desde comercio digital hasta participación de pequeñas y medianas empresas – encaminados a un comercio abierto, inclusivo y sostenible. La adhesión al bloque implica reglas claras, transparentes y predecibles que brindan certeza jurídica a nuestras empresas, especialmente las pymes, nivelando el campo de juego. De hecho, el CPTPP incluye disciplinas rigurosas en áreas como propiedad intelectual, normas laborales, medio ambiente y mecanismos de solución de controversias, lo cual protege a los inversionistas y productores nacionales bajo estándares internacionales. Esto significa que nuestros sectores productivos podrán competir en nuevos mercados con garantías de trato justo, pudiendo recurrir a herramientas comerciales legítimas si enfrentan prácticas desleales de comercio. Además, Costa Rica ya cuenta con tratados de libre comercio con seis de los once países originales del CPTPP (Canadá, Chile, Singapur, Reino Unido, México y Perú), por lo que nuestros productores tienen experiencia compitiendo con éxito en varios de estos mercados. La adhesión a este acuerdo simplemente extenderá esos beneficios a economías clave con las que aún no tenemos acuerdos, como Japón – la tercera economía mundial y principal inversionista asiático en Costa Rica. En otras palabras, no estaremos desprotegidos; por el contrario, ingresaremos a una plataforma donde la competitividad se alcanza con reglas pactadas y alto respaldo institucional.
Crecimiento inclusivo, no desigualdad
Otra preocupación ha sido la posibilidad de que un acuerdo comercial de esta magnitud acentúe desigualdades o beneficie solo a unos pocos. El CPTPP, sin embargo, se distingue por su énfasis en la inclusión económica y el desarrollo equitativo. El tratado incorpora capítulos orientados a promover la participación de diversos actores, como las pequeñas y medianas empresas y las mujeres en la actividad económica. Estos capítulos buscan asegurar que los beneficios del comercio se distribuyan de forma más amplia en la sociedad, cerrando brechas en lugar de abrirlas. Asimismo, los altos estándares laborales y ambientales del acuerdo garantizan que la competencia se dé en condiciones más justas, evitando una “carrera hacia el fondo” en salarios o prácticas que perjudicarían a los trabajadores. En términos prácticos, esto se traduce en que habrá más oportunidades para todos: por ejemplo, las pymes costarricenses podrán integrarse en cadenas globales de valor con menores obstáculos, y nuestros productores rurales tendrán la opción de acceder a mercados que valoran la calidad y la sostenibilidad de sus productos, ampliando sus ingresos. En vez de generar desigualdad, una apertura bien gestionada bajo este acuerdo puede impulsar un crecimiento más equilibrado y socialmente justo, con iniciativas concretas de capacitación, tecnología y financiamiento orientadas a los sectores que más lo necesiten.
Integración sin desplazamiento del productor nacional
Es entendible el temor de que la entrada de Costa Rica al CPTPP pueda desplazar a productores locales por una oleada de importaciones baratas. No obstante, la evidencia sugiere que integrarse no equivale a desplazar, sino a fortalecer e impulsar a nuestros productores dentro de nuevos mercados. Lejos de ser una amenaza de inundación de productos extranjeros, el CPTPP se concibe como una plataforma para que Costa Rica exporte más allá de sus fronteras tradicionales, potenciando nuestras ventajas competitivas. De hecho, el comercio entre los miembros del CPTPP demuestra que la mayor parte del intercambio se da con mercados fuera de sus regiones, lo que indica que este acuerdo sirve para que las economías miembros crezcan expandiéndose hacia afuera más que compitiendo entre sí en lo interno. Para los productores costarricenses, esto abre la puerta a nuevas oportunidades de exportación sin tener que ceder su espacio en el mercado local. Por ejemplo, la demanda de bienes agrícolas y alimentarios de alta calidad en países como Japón, Canadá o Singapur es una oportunidad para sectores como el café, azúcar, frutas tropicales y otros productos donde Costa Rica destaca por su excelencia. Con el CPTPP, estos productos podrán entrar con preferencias arancelarias y facilitación comercial, aumentando las ventas de nuestros agricultores en el exterior en lugar de eliminar las de aquí. Cabe destacar que el acuerdo prevé períodos de ajuste y negociación de condiciones en su proceso de adhesión – el país negocia condiciones de acceso a mercados de bienes y servicios para asegurar que la apertura sea gradual y manejable. Esto permitirá proteger adecuadamente las sensibilidades de ciertos subsectores, dándoles tiempo y apoyo para modernizarse. Así, lejos de desplazar al productor nacional, la integración al CPTPP busca integrarlo inteligentemente en cadenas globales, con un Estado que actúe como facilitador y acompañante en la transición. Además, la inversión extranjera directa que fomentará el tratado puede traducirse en nuevos proyectos agrícolas e industriales en el país, generando encadenamientos productivos locales.
Diversificación en lugar de dependencia
La adhesión al CPTPP fortalecerá la independencia económica de Costa Rica al diversificar nuestros socios comerciales y fuentes de insumos, en vez de incrementar alguna dependencia. Hoy día, nuestra economía depende en gran medida de unos pocos mercados tradicionales, lo cual nos hace vulnerables, como se evidenció con las recientes disrupciones globales y disputas geopolíticas. Incorporarse a este bloque significa acceso preferencial a un mercado ampliado de más de 600 millones de consumidores que representan alrededor del 15% del PIB mundial. Nuevas puertas se abrirán hacia Asia-Pacífico (Japón, Vietnam, Malasia, Australia, Nueva Zelanda), Norteamérica y otras regiones, permitiendo que no tengamos “todos los huevos en la misma canasta”. Por ejemplo, si un mercado sufre una contracción, las empresas costarricenses podrían compensarlo exportando a otros países del bloque. Esta diversificación mitiga los riesgos de depender excesivamente de uno o dos destinos para nuestras exportaciones o de unos pocos proveedores para bienes estratégicos. Contrario a lo que algunos piensan, integrarnos a un acuerdo multilateral nos da más resiliencia económica: en lugar de vernos obligados a depender de importaciones de un solo origen, podremos escoger entre múltiples oferentes bajo condiciones ventajosas, garantizando abastecimiento estable de insumos y bienes a mejores precios. Además, al estar dentro del CPTPP, Costa Rica participará en la toma de decisiones comerciales conjuntas y en la actualización de normas, en lugar de quedarse aislada y tener que aceptar reglas definidas por otros. Dicho de otro modo, la dependencia disminuye cuando tenemos más aliados comerciales y cuando somos parte activa de las reglas del juego. El mismo Ministerio de Comercio Exterior ha subrayado que ingresar al CPTPP es una “oportunidad inigualable” para diversificar nuestro comercio exterior y generar más empleo por la vía exportadora. Un país con más mercados y más inversiones es menos dependiente y más dueño de su propio destino económico.
CRECEX considera que la adhesión de Costa Rica al CPTPP es un paso fundamental para consolidar el futuro económico del país. Los riesgos invocados por algunos detractores y la pueden y deben gestionarse con inteligencia, de igual forma las inquietudes derivadas son válidas y deben de tener el espacio para expresarse y correcta información de retroalimentación que las satisfaga, pero de ninguna manera eclipsan las enormes oportunidades que este acuerdo ofrece. Muy por el contrario, el CPTPP consolidará nuestra posición geoeconómica, fortalecerá las cadenas de valor nacionales e impulsará un crecimiento económico inclusivo y sostenible para Costa Rica, en un mundo cada vez más complejo y desafiante que obliga a la diversificación. Se hace imperioso una regionalización asertiva y precisamente este acuerdo promete protección con reglas justas, crecimiento equitativo, integración provechosa, autonomía comercial y fortalecimiento productivo.





































