El fin de semana vivimos una fiesta electoral como hace mucho no pasaba.
El ambiente de algarabía, alegría y emoción inundaba las calles y aceras del país. Ni qué decir frente a los centros de votación. Pequeños tumultos de gente con banderas multicolor auguraban una jornada electoral con muy bajo abstencionismo.
Sucedió.
Bajamos el abstencionismo en casi 10 puntos porcentuales respecto a hace cuatro años. Un 69% de los ciudadanos registrados para votar acudimos a las urnas para dar nuestra opinión.
Un voto que, en conjunto con los 2.467.347 votos válidos, compuso la decisión del pueblo costarricense para nuestros próximos cuatro años…
Ya todos conocemos los resultados.
También hemos leído o escuchado las primeras intenciones de nuestra presidenta.
En su discurso de victoria habló de una “tercera república,” con cambios profundos, a pesar de que tendrá que negociar en las lides legislativas. En sus primeras entrevistas, recomendó a la Contralora de la República, Marta - “una piedra en el Zapato de Rodrigo Chaves” - Acosta renunciar. Su nombramiento vence hasta el 2028 y PPSO tiene los votos suficientes en la Asamblea para designar una figura de su preferencia.
También anunció sus intenciones de que Chaves ocupe un ministerio, tentativamente el de la Presidencia.
Ya sea en Presidencia o en otra cartera como Hacienda, y más allá del acto de extender su inmunidad, el incluir al presidente Chaves como parte de su gabinete habla muchísimo del continuismo de gobierno, pero sobre todo pone en tela de duda las intenciones de gobernar en un diálogo de respeto con la oposición.
Si algo ha demostrado el gobierno actual es su incapacidad de diálogo y de tender puentes a favor de Costa Rica.
Entonces, teniendo a Laura de presidenta, con más de 1.190.000 votos y una bancada oficialista que supera los 30 escaños en la Asamblea Legislativa. ¿qué podríamos esperar para estos próximos cuatro años?
El gobierno de Rodrigo Chaves nos quedó debiendo y mucho. Siempre con la excusa de no dejarlo gobernar.
Ahora, con control en el ejecutivo y el legislativo veremos de qué están hechos los chavistas. La excusa de ingobernabilidad ya no será de recibo.
Laura Fernández tiene un empinado camino en frente para demostrar continuidad y acción o bien, para repetir la historia y que una vez más, una “Laura” se rebele a sus mentores políticos – salirse de las garras de los Arias y ahora de Chaves y Cisneros – y le brinde a Costa Rica un gobierno revelación.
Lo que saldrá de todo esto está por verse, pero si por la víspera se saca el día, será el mayor reto a nuestra madura institucionalidad.
El poder de Fernandez y sus alfiles legislativos alcanza para echar a andar una buena cantidad de proyectos; inclusive para convocar a su tan deseado referéndum.
Veremos en estos cuatro años cómo Laura, Nogui, Marta, Katherina y José Miguel intentan reformar (¿deformar?) nuestras instituciones y cómo los aparatos técnicos y contrapesos naturales lo tratan de evitar.
Laura recibe de su mentor un país inseguro, tomado por el narco y con un alto volumen de dólares difícil de justificar. Un país con menos población económicamente activa, la gente dejó de buscar trabajo, pero con una supuesta disminución en datos de pobreza.
La presidenta tendrá presiones sistémicas para defender sus datos macroeconómicos mientras cada familia – no involucrada en el crimen organizado - tiene una economía paupérrima.
El tipo de cambio del dólar artificiosamente bajo a partir de capitales de dudosa explicación y la deflación – que no por negativa, es buena, se pueden mantener siempre y cuando los costarricenses de a bien tengan fuentes de empleo, ingresos y capacidad de compra.
Condiciones difíciles de mantener cuando ese tipo de cambio del dólar afecta a grandes sectores económicos, de por sí ya golpeados por los cuatro años previos del gobierno chavista.
El que nuestra gallinita de huevos de oro – turismo siga sufriendo por un alicaído dólar es una bomba de tiempo por explotar en miles de familias, particularmente de las zonas costeras.
Mientras que el agro y el sector exportador también hará de tripas chorizo hasta que no de más y se afecten miles de empleos.
¡Ni las zonas francas estarán seguras!
Esa economía de crecimiento a doble dígito puede verse amenazada con una tentativa presidencia de Nogui Acosta en el directorio de la Asamblea Legislativa.
Lo dijo siendo ministro de hacienda y no hay motivo para querer cambiar de discurso ahora desde la Asamblea.
Nogui Acosta, si es coherente consigo mismo, propondrá una reforma tributaria y cuidado no, en ella, el gravamen de las zonas francas.
Hablemos de impuestos.
La Asamblea de Nogui, en compadrazgo con el Ejecutivo, podrá proponer la reforma de renta global, transformando nuestro sistema hacia una propuesta más moderna y cercana a la de otras jurisdicciones.
Tendríamos una Renta de Personas Físicas – donde todos los ciudadanos debemos contribuir sobre la globalidad de nuestros ingresos y una Renta de Personas Jurídicas, con los respectivos bemoles que eso significa.
Es un tema grueso, para el que habrá tiempo de analizar y discutir. En otro artículo será más sencillo de explicar.
La excusa de ingobernabilidad respecto a la inseguridad y el narcotráfico ya no tendrá cabida en el gobierno de Laura Fernández.
Su equipo ejecutivo en conjunto con la mayoría simple de la Asamblea Legislativa podría pasar casi todas las leyes que consideren necesario para abordar la epidemia de violencia y crimen en el país. Si no lo hacen será porque no quieren.
Veremos la tan mentada cárcel construirse y los intentos por hacer expedito el encierro de los que, para ellos, son delincuentes.
Chocará el gobierno central con un poder judicial que no podrá ser descuartizado, al menos por ahora. Un buen contrapeso que asegura el uso del sistema judicial y las potestades punitivas del estado de manera adecuada, con base en las leyes y no en ocurrencias.
Para la elección de magistrados de la Sala Tercera y la Sala Constitucional el oficialismo tendrá que negociar con la oposición de Liberación Nacional y/o Frente Amplio. ¡Ya veremos el pleito por las transferencias de dinero al poder judicial, el único en el que Fernandez no tendrá control!
Este freno lo encomendó directamente el pueblo de Costa Rica al evitar que el PPSO obtuviera 38 o más diputados. ¡Eso es una democracia directa actuando desde las urnas!
Junto con la inseguridad, Laura Fernandez, recibe el país con un caos educativo.
La “ruta de la educación” era más bien la de la destrucción, con más de 800 escuelas con orden sanitaria y miles de adolescentes con graves problemas de lecto-escritura.
Una población con muy bajos niveles de calidad en su educación está destinada al subempleo y la pobreza, pero, sobre todo, a ser tentada por el crimen organizado. Quizás desde la Asamblea, ahora sí, la señora Müller descubra al fin la pomada canaria para nuestra crisis educativa.
El gobierno chavista se ha caracterizado por un pleito constante con la Caja… ¡Así que el asunto de salud y seguridad social será un punto álgido para el gobierno de Laura!
Debemos estar atentos a sus intenciones de (im)pago de deuda del Estado a la Institución, del involucramiento político en decisiones técnicas – administrativas o médicas, la inversión sesuda en infraestructura y servicios médicos y sobre todo, esperamos, la seria preocupación por disminuir las listas de espera.
Salud, educación y seguridad son tres grandes temas pendientes de la administración Chaves que su pupila deberá reivindicar.
¡Ni qué decir el tema de libertad de expresión! Debemos estar atentos a la evolución de los recursos interpuestos a la subasta de medios de comunicación y a cualquier intento del gobierno por afectar la libertad de prensa, reunión y expresión, siendo estos derechos constitucionales inalienables.
Nuestra democracia sigue viva. ¡Así lo dijeron las juntas receptoras de votos!
Las filas de costarricenses votantes dejaron un mensaje claro: Queremos ver a Laura Fernandez y su partido con las herramientas necesarias para hacer lo que tantas veces han dicho que se debe hacer, pero ese mandato no es absoluto.
Los costarricenses identificamos el pasado domingo la necesidad de los contrapesos en el aparato público y resguardamos el último respiro de fiscalización y gobernabilidad que se puede.
Evitamos que el partido de gobierno tenga control total a través de un poder ejecutivo y legislativo congeniados, con 38 o más diputados.
Laura Fernández, su ministro de la Presidencia y sus diputados tendrán que negociar a diario en la Asamblea para lograr cambios profundos.
Necesitarán mayoría calificada para la elección de magistrados, para vender entidades públicas como el BCR, o para optar por la vía rápida en proyectos de Ley.
También para la obtención de créditos en el exterior y para la autorización del ingreso de tropas extranjeras.
Pero sobre todo, gracias a que no alcanzan los treinta y ocho votos, Laura Fernández y su Asamblea Legislativa NO podrá reformar nuestra constitución política ni convocar a una Asamblea Constituyente.
Tampoco podrán, como al menos en campaña decían, suspender nuestras garantías constitucionales con la excusa del control a la inseguridad.
Costa Rica, ¿qué sigue?
Estar atentos y vigilantes a los proyectos del oficialismo. Estudiarlos desde nuestras posiciones individuales y analizar sus consecuencias. Hay que felicitar a los ganadores de esta contienda electoral y apoyarles en aquellas iniciativas para el bien del país, pero denunciar, también, cuando sus iniciativas vayan en detrimento de la seguridad, la paz social y el desarrollo de nuestro país.
Mantenernos atentos, trabajando, construyendo patria desde cada empleo y desde cada empresa y por supuesto, honrando el ser costarricenses. Si usted, como yo, sintió en sobremanera esta campaña electoral, quizás sea momento de involucrarse activamente. La política es bastante más que votar cada cuatro años.





































