La juanilama, el café, el cacao de Upala y otros productos costarricenses dejaron de ser un complemento para convertirse en el eje de la experiencia de Nekajui, A Ritz-Carlton Reserve, uno de los hoteles de ultralujo más exclusivos del mundo.
Ubicado en Península Papagayo, el hotel forma parte del exclusivo portafolio Ritz-Carlton Reserve, integrado por solo nueve propiedades a nivel mundial.
Desde su apertura ha captado la atención de las principales guías y publicaciones internacionales del sector.
La propiedad recibió dos Llaves MICHELIN por su propuesta de lujo sostenible enfocada en el bienestar y la conexión con la naturaleza. Además, integra el grupo de ocho hoteles de Marriott International en Latinoamérica y el Caribe distinguidos por la Guía MICHELIN Key 2025.
A estos reconocimientos se suma su inclusión en la Hot List 2025 de Condé Nast Traveler, que reúne los mejores nuevos hoteles del mundo.
Así como su aparición en publicaciones recientes de Forbes, que destacó la experiencia del hotel entre los mejores viajes realizados durante 2025.
La arquitectura del complejo rinde homenaje a la cultura chorotega mediante el uso de materiales locales que se integran con el paisaje de Guanacaste. Su nombre, Nekajui, significa "jardín exuberante" en el dialecto chorotega.
La identidad costarricense también se refleja en la propuesta de bienestar. Naku Spa desarrolla tratamientos personalizados utilizando la juanilama como base de aceites esenciales, aromaterapia y rituales inspirados en la tradición ancestral.
"Los beneficios de la juanilama son antiinflamatorios y ayudan a reducir el dolor muscular. Es una planta muy medicinal y constituye la base de nuestros tratamientos", explicó uno de los terapeutas del spa.
El tratamiento signature incorpora aceites esenciales de mandarina, bergamota y juanilama. Otros rituales incluyen cacao, piscinas de contraste, sauna, vapor y experiencias de sound healing suspendidas en hamacas.
Las amenidades también resaltan el origen costarricense con chocolates de Upala, cajetas de leche y una pulsera elaborada con piedras volcánicas y esencia de juanilama que se entrega al finalizar algunos tratamientos.
La atención personalizada constituye otro de los elementos diferenciadores del hotel. La mayoría de su equipo está conformado por talento de Guanacaste, que combina el conocimiento del destino con un servicio altamente especializado.
La propiedad también impulsa experiencias gastronómicas exclusivas. Una de las más recientes fue Into the Vines, realizada en el restaurante Puna junto a Fraîche Wine Group.
La actividad reunió a Michael Kennedy, fundador de Fraîche Wine Group, en una cata de vinos acompañada por un menú especial elaborado para la ocasión por el chef peruano Diego Muñoz, creador del concepto gastronómico de Puna.
Gastronomía
La propuesta culinaria del hotel también refleja esa conexión con Costa Rica mediante conceptos diferenciados.
Café Rincón convierte el café y el cacao costarricense en protagonistas con tostado en sitio, catas dirigidas por baristas especializados y cafés provenientes de distintas regiones del país, incluido café de Upala.
Puna reinterpreta la cocina peruana con ingredientes costarricenses, mientras Niri Beach Club, accesible mediante un funicular, ofrece cocina de inspiración ibérica, vinos naturales y preparaciones a la parrilla frente al mar.
Brisa presenta gastronomía internacional con influencia mexicana junto a las piscinas infinitas, mientras Mirador ofrece desayunos personalizados con vistas al bosque y al océano.
La experiencia también incluye Cooper's, un exclusivo speakeasy reservado para los amantes de la mixología.
Allí se imparten clases magistrales y cada creación incorpora ingredientes costarricenses para resaltar los sabores del país.
Ámbar, ubicado entre las copas de los árboles, ofrece una de las mejores vistas para contemplar el atardecer. Su propuesta combina coctelería botánica de autor, bebidas con y sin alcohol y una panorámica del océano, el bosque y la bahía.
Por su parte, La Casona Bar, ubicado en el corazón del hotel, completa la experiencia con una carta inspirada en la biodiversidad costarricense, reinterpretando cócteles clásicos con ingredientes botánicos y sabores propios de Guanacaste.
La experiencia continúa con un funicular que conecta el hotel con la playa, un puente colgante que une distintas áreas de la propiedad.
Así como espacios diseñados para disfrutar el entorno natural de Península Papagayo.
Otro de los elementos que distingue al hotel es su colección de más de 550 obras de arte, entre ellas cerca de 125 piezas originales creadas por más de 30 artistas latinoamericanos, integradas en las habitaciones y espacios comunes.
Con una propuesta que integra gastronomía, bienestar, arte, arquitectura y productos nacionales, Nekajui posiciona la esencia costarricense como uno de los principales diferenciadores del turismo de ultralujo.
El hotel también ha captado la atención de figuras internacionales.
El actor y presentador Jimmy Fallon visitó la propiedad, así como la Jessica Chastain.
Las opciones de hospedaje incluyen habitaciones con vistas al océano o al bosque, suites de uno y dos dormitorios, una villa de cuatro habitaciones, exclusivas tiendas de lujo entre las copas de los árboles y residencias privadas, todas diseñadas para integrarse con la naturaleza mediante amplias terrazas, piscinas privadas, duchas al aire libre y espacios que privilegian la privacidad y el paisaje de Península Papagayo.
Las tarifas de hospedaje varían según la temporada y el tipo de alojamiento. Las habitaciones inician desde aproximadamente $1.200 por noche, mientras que la exclusiva Nekajui Grand Villa, con cuatro dormitorios y vista al mar, puede alcanzar tarifas de hasta $30.000 por noche.
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