En el más reciente Informe de Desarrollo Sostenible 2025 (Sustainable Development Report 2025, SDR), Costa Rica se consolida como uno de los países más comprometidos con la Agenda 2030. Este informe, publicado anualmente por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN), evalúa el avance de los países del mundo hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos por las Naciones Unidas.
Según datos del informe SDR, Costa Rica ha mostrado avances significativos en áreas como educación, salud, acceso a servicios básicos y sostenibilidad ambiental. No obstante, persisten desafíos estructurales en desigualdad, productividad e institucionalidad que requieren atención prioritaria en el corto y mediano plazo.
Ahora bien ¿Cómo se mide el progreso de cada país? El SDR utiliza una metodología basada en indicadores cuantitativos y cualitativos para evaluar los 17 ODS. Cada país recibe una calificación entre 0 y 100 puntos, y los avances se visualizan mediante un panel de tendencias (dashboard) que clasifica el progreso como: en retroceso, estancado, mejora moderada o en camino hacia el cumplimiento de los ODS.
Costa Rica se encuentra entre los países que han progresado más rápidamente desde 2015. Dentro del grupo de países miembros de la OCDE, lidera con una mejora de 7 puntos porcentuales. Además, obtuvo una puntuación de 73.4 sobre 100, posicionándose en el puesto 60 de 167 países evaluados, y acercándose al promedio regional de América Latina y el Caribe (78.1).
Aunque el país ha logrado avances notables en objetivos como salud y bienestar (ODS 3), educación de calidad (ODS 4) y vida de ecosistemas terrestres (ODS 15), aún enfrenta desafíos en áreas como innovación e infraestructura (ODS 9), reducción de desigualdades (ODS 10), y, paz, justicia e instituciones sólidas (ODS 16).
Ahora ¿Cómo se relacionan los ODS con los factores Ambientales, Sociales y de Gobernanza (ESG por sus siglas en inglés) y con la adopción de las nuevas normativas contables?
Los ODS y los factores ESG comparten una meta común: impulsar un desarrollo más justo, inclusivo y ambientalmente responsable. Aunque los ODS fueron diseñados como un marco global de acción, y ESG como un enfoque empresarial para evaluar riesgos y oportunidades no financieros, ambos pueden integrarse estratégicamente. La implementación de acciones ESG permite que las empresas contribuyan directamente al cumplimiento de los ODS.
Los factores ESG se centran en tres pilares:
- E (ambiental): cambio climático, emisiones, uso de recursos.
- S (social): condiciones laborales, derechos humanos, impacto comunitario.
- G (gobernanza): ética empresarial, transparencia, anticorrupción.
Esta alineación entre sostenibilidad y responsabilidad empresarial se refuerza con la entrada en vigor de las normas NIIF S1 y S2, publicadas por la Junta de Normas Internacionales de Sostenibilidad (ISSB). Estas normas exigen a las organizaciones divulgar información relacionada con riesgos y oportunidades de sostenibilidad (S1) y específicamente sobre cambio climático (S2).
En Costa Rica, según la Circular 33-2023 del Colegio de Contadores Públicos, las entidades supervisadas por el CONASSIF y aquellas clasificadas como Grandes Contribuyentes, deberán aplicar estas normativas y reportar a partir de 2028, utilizando la información correspondiente al cierre fiscal del 31 de diciembre de 2027. Por su parte, las empresas que aplican NIIF completas, pero que no estén dentro de estas categorías, podrán adoptar las normas de forma voluntaria. Las entidades bajo el régimen de NIIF para PYMES, en cambio, no están obligadas hasta que se disponga lo contrario por parte de las autoridades normativas locales.
Entonces, Costa Rica continúa posicionándose como un referente en la región en materia de sostenibilidad, con avances concretos hacia el cumplimiento de los ODS. Sin embargo, los retos estructurales en desigualdad, desarrollo tecnológico e institucionalidad no deben subestimarse. La integración de los factores ESG en la estrategia empresarial y el cumplimiento de estándares como las NIIF S1 y S2 representan una oportunidad para reforzar la rendición de cuentas, atraer inversión responsable y consolidar una economía alineada con los principios del desarrollo sostenible.
Lexy Alfaro, Consultora de Grant Thornton





































