Claudia Dobles: “El tren y la movilidad urbana deben ser una prioridad nacional, igual que la seguridad y la educación”
Presupuesto nacional servirá para financiar subsidio que podría llegar a más de $100 millones al año para el tren
En un contexto donde la congestión vial le cuesta miles de millones de colones al país cada año, Claudia Dobles, candidata presidencial de la coalición Agenda Ciudadana, afirma que llegó el momento de colocar la movilidad urbana en el centro de las decisiones políticas junto a la seguridad y la educación.
La exprimera dama insiste en que el tren eléctrico no es solo una opción de transporte, sino una necesidad urgente para reactivar la economía, reducir la contaminación y mejorar la calidad de vida.
Dobles defiende la propuesta original del tren con cinco líneas, al considerar que la versión reducida que impulsa el actual gobierno compromete su eficiencia. Sostiene que el Estado debe liderar la transformación del sistema de transporte con una visión a largo plazo, subsidios responsables y una planificación urbana moderna que aproveche el valor del suelo y las alianzas público-privadas.
Para Dobles, la transparencia no está reñida con la agilidad, y la única manera de salir del rezago es evitar el borrón y cuenta nueva que se repite cada cuatro años.
¿Por qué los proyectos grandes de infraestructura duran tanto en concretarse?
Tenemos que cambiar las formas y los procesos, porque nuestros proyectos de infraestructura tardan mucho en ejecutarse, lo que hace que cuando se inauguran ya no sirvan.
Entonces, hay un tema estructural al que tenemos que entrarle y es: ¿cómo generamos esos procesos con los controles adecuados, con mayor transparencia y trazabilidad, pero que sean al mismo tiempo más rápidos? No podemos pretender que sean en 15 días, pero tampoco en 30 años.
¿Cómo resolver el problema del transporte público?
Tenemos que entender que no hay infraestructura vial que resuelva el problema de congestión vial. En este caso, se requiere de un sistema de transporte público eficiente apoyado por el tren.
En cuatro años se pueden hacer muchas. Nosotros tomamos el proyecto del tren y lo llevamos desde los estudios y lo dejamos con el cartel de licitación listo.
Se vale revisar, sí, pero es importante que empecemos a entender que hay que darle continuidad a los proyectos con ajustes, ya que no podemos arrancar desde cero cada cuatro años, hacer un borrón y cuenta nueva. Eso no le sirve al transporte público, ni a cualquier tipo de infraestructura grande que queramos hacer.
¿El excesivo diálogo puede ser un impedimento para un proyecto? ¿Puede la gente sentirse frustrada?
La gente tiene razón en estar frustrada. Yo creo que los proyectos se logran teniendo claridad de cuáles son los objetivos que se quieren alcanzar. También es cierto que los objetivos no se logran si uno no tiene acuerdos y espacios mínimos para poner a los diferentes sectores y a las diferentes partes a trabajar al unísono.
Lo que pasa es que no se puede quedar en diálogo. El diálogo funciona en el tanto yo tenga claridad de cuáles son los objetivos que ese diálogo tiene que lograr y cuál es la meta que yo tengo.
¿Usted propone continuar con el proyecto del tren eléctrico que dejó el gobierno anterior por más de $1.400 millones?
Lo primero que quisiera decir es que a mí me alegra y celebro que la administración haya decidido retomar el proyecto que dejamos. Es algo muy positivo. El proyecto que la administración está planteando tiene el mismo trazado parcial, tiene el mismo financiamiento que nosotros dejamos. La diferencia es que el proyecto original tenía cinco líneas y el proyecto que la administración actual impulsa es de solo dos, dejando por fuera a Pavas y Belén.
También es importante decir que entre el proyecto original y el proyecto actual el costo por kilómetro no necesariamente bajó.
Por otra parte, al pasar de un proyecto de 84 km a un proyecto de 50 km, es obvio que se da una reducción de costos, lo cual también implica una frecuencia del servicio diferente, haciendo que las personas esperen un poco más para que el tren llegue.
Ahora bien, el tren funciona como una columna vertebral para resolver el problema de congestión, pero debe ir acompañado de una modernización del sistema de buses y de una modernización de todo el sistema y las diferentes modalidades por las que la gente se mueve.
Entendiendo esto, nosotros estamos por apoyar las cinco líneas del tren.
¿Se requiere de un subsidio de $150 millones al año como se planteó en el gobierno anterior?
Yo, con toda la sinceridad, en este momento le digo, no tengo el dato de cuánto sería el subsidio.
Asimismo, es importante señalarle a la gente que todo sistema de transporte público eficiente se subsidia en todas las partes del mundo.
Luego uno puede entrar a discutir si el subsidio es mucho o es poco o ¿cuáles son los mecanismos que ayudan a que ese subsidio baje?, pero en la realidad, todos los sistemas de transporte público en el mundo que funcionan bien, que son eficientes, se subsidian. ¿Y por qué se subsidian? Porque en principio el transporte público es un servicio que uno también le tiene que garantizar a las personas, desde las más humildes, hasta los que tienen poder adquisitivo.
¿Cómo bajar ese subsidio?
De los mecanismos más eficientes que existen, se encuentra el tema de los desarrollos inmobiliarios.
Recordemos que en el momento en que yo genero esta inversión, los terrenos que están aledaños a la vía férrea aumentan, es decir, todas las municipalidades por las que pasa el tren eléctrico se van a ver beneficiadas y todas las personas que viven en esos cantones inmediatamente se van a ver beneficiadas.
¿Son $150 millones mucho dinero para un país como Costa Rica que recientemente enfrentó problemas de déficit fiscal?
El tema del subsidio hay que verlo desde varios ángulos. El primero es que tenemos claridad de que el tren siempre va a tener un subsidio y dos, cuando se hace una propuesta, un proyecto de esta envergadura y se saca a licitación internacional, se plantea que la estructuración tiene un techo de subsidio; es decir, yo en mi estructuración financiera lo que estoy calculando es que yo tengo que subsidiar este monto, pero las empresas que participan en la licitación me tienen que bajar ese subsidio y la que ofrezca las mejores condiciones termina ganando.
Por otra parte —y eso hay que dejarlo claro— las presas nos cuestan carísimo.
¿De dónde saldría el dinero para pagar el subsidio?
Tiene que ser del presupuesto nacional.
Evidentemente, en este momento la prioridad número 1 del presupuesto nacional tiene que ver con la seguridad y también con la educación, pero también debemos entender que la inversión en un sistema de transporte público eficiente debe ser prioridad y en mi gobierno así será. Hay una realidad allí en la calle y Costa Rica requiere que invirtamos en resolver los problemas de embotellamiento, nos estamos ahogando en presas y el Estado de la Nación nos está diciendo cuánto dinero perdemos anualmente. Son miles de millones de colones los que perdemos anualmente por las presas y por ello, este teme tiene que ser un problema prioritario a resolver.
¿Cómo asegurar que un proyecto millonario como este no tenga corrupción?
El problema no es el monto. El problema es cómo mejoramos la eficiencia, cómo mejoramos y hacemos obras más ágiles, pero al mismo tiempo garantizándonos que cada vez sean más transparentes y que tengan mayor trazabilidad en la toma de decisiones.
Nosotros, por ejemplo, nos dimos a la tarea de transparentar y publicar absolutamente toda la información y todos los estudios que hicimos con el tren. Tanto fue así, que dichosamente tantas personas pudieron hacer sus sugerencias y críticas.
Si nosotros empezamos a transparentar más para que la gente participe, vamos a lograr bajar la corrupción, porque sencillamente se empiezan a cerrar los portillos de las zonas que son como más oscuras de los procesos.