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Carlos Fernández deja el BCR

Wilmer Murillo
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La junta directiva del Banco de Costa Rica (BCR) aceptó ayer la renuncia del gerente general Carlos Fernández, y en su lugar nombró temporalmente a Mario Rivera.
Rivera es uno de los dos subgerentes generales del BCR, y ha sido encargado además de su plataforma informática y el comité de negocios. El otro subgerente es Carlos Muñoz, ex ministro de Hacienda.
Fernández ocupaba el cargo en esa entidad bancaria estatal y la segunda en tamaño del sistema financiero, desde el 24 de julio de 2003.
El periodo como gerente general para el que fue nombrado se le vencía hasta el segundo semestre de 2009.
La decisión de Fernández Román obedece, según lo expresó en su carta de renuncia, al deseo de iniciar cuanto antes diversos proyectos profesionales, familiares y personales que ha venido postergando en razón de las exigencias del cargo que desempeñará hasta el 1º de abril próximo.
Al anunciar su decisión, Fernández expresó a la junta directiva su satisfacción por el hecho de que “el Banco de Costa Rica sigue teniendo un prestigio e imagen extraordinarios… con un enorme potencial para seguir contribuyendo con el desarrollo del país y con bases muy firmes para enfrentar la competencia en el mercado financiero”.
La junta directiva del Banco aceptó la renuncia en la misma sesión ordinaria celebrada ayer pero “dejando constancia de la gratitud y unánime reconocimiento por el excelente desempeño con que Fernández cumplió el encargo de liderar este Banco y hacerlo crecer”, informó el BCR en un comunicado.
En el comunicado la directiva informó que la salida de Fernández se da en un clima de armonía, amistad y reconocimiento unánime hacia su persona.
La entidad, con una trayectoria de 131 años “está preparada para enfrentar los retos del futuro”, comentó Víctor Emilio Herrera, presidente de la junta directiva.
Mario Rivera, nombrado gerente general interino, tiene amplia experiencia dentro de la misma institución, lo que garantiza la continuidad de la gestión impulsada por Fernández.
Antes de presentar su renuncia Fernández había planteado tener algunas dudas acerca del proyecto que pretende fusionar algunos servicios y necesidades de los bancos estatales.
Aun cuando planteó ventajas insistió que al ser administrado por una directiva nombrada por el Gobierno, a futuro se nombrarían personas que no sabrían cómo manejar un banco de ese calibre.
Al ser una entidad que manejaría la mitad de todo el sistema financiero, Fernández señaló que el megabanco planteaba riesgos. Asimismo cuestionó la competitividad pues el mismo tendrá una dominante posición para fijar precios.
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