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Botín monta "República de Santander" en Brasil

Sao Paulo
Bloomberg

El Ministro de Comercio de Brasil es un ex ejecutivo de Banco Santander S.A. También lo es el hombre que dirige la política monetaria del país. El mayor banco de España gastó 1.800 millones de reales ($948 mil) en apoyar la campaña del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en 2002.
Ahora Santander está haciendo una oferta por la filial brasileña de ABN Amro Holding NV para duplicar su tamaño en la mayor economía latinoamericana. El trato, de concretarse, haría de Santander el mayor banco no estatal de Brasil, por delante de Banco Itaú Holding Financeira S.A.
“Brasil se está convirtiendo rápidamente en la República de Santander”, dijo Paulo Pereira da Silva, diputado federal y presidente de Forca Sindical, en tamaño la segunda agrupación obrera del país. “La influencia del banco va en aumento”.
Emilio Botín, presidente de Santander, cultivó las relaciones con Lula al tiempo que otras entidades bancarias se replegaban por temor a que el ex dirigente obrero dejara de pagar la deuda de Brasil, dijo Mauro Guillén, quien escribió una historia del banco. Cinco años más tarde, Citigroup Inc. y HSBC Holdings Plc están pugnando por una mayor tajada del mercado brasileño porque el descenso de las tasas de interés ha estimulado la demanda de préstamos.
“Si logran comprar ABN Amro, el Santander pasará a ser una potencia en Brasil”, dijo Guillén, profesor de la facultad de administración comercial Wharton School en Filadelfia. “Es un salto cuántico”.
Santander, con oficinas centrales en la ciudad española homónima, forma parte de un grupo encabezado por Royal Bank of Scotland Group Plc que ha ofrecido 72 mil millones de euros ($100 mil millones) por el holandés ABN Amro. El banco español obtendría la filial brasileña de ABN Amro, llamada Banco Real, así como la entidad prestamista italiana Banca Antonveneta SpA. Un vocero del Santander se negó a hacer comentarios sobre los lazos con Lula.
Santander, el cual se estableció en Brasil en 1982, hizo su mayor avance en 2000, al comprar Banco do Estado de Sao Paulo S.A., conocido por Banespa, por $4.800 millones. Botín pagó más de tres veces el precio ofrecido por el segundo participante en la puja, Uniao de Bancos Brasileiros S.A., o Unibanco.
“En Brasil, hemos hecho un esfuerzo enorme”, dijo Francisco Luzón, director para Latinoamérica del Grupo Santander. “Nos ha llevado cinco años lograr el grado de competitividad que ahora tenemos”.
El valor creciente de los bancos brasileños demuestra que la inversión de Santander fue acertada, dijo Luzón. Las acciones de Unibanco, la sexta entidad bancaria de Brasil por activos y la más próxima en tamaño a Banespa, han cuadruplicado su precio desde 2000, lo que les da un valor de mercado de 50.700 millones de reales ($26.700 millones).
Aun así, la rentabilidad y eficiencia de Banespa son inferiores a las de los mayores bancos no estatales de Brasil, dijo Luis Miguel Santacreu, analista de la calificadora de riesgo Austin Rating, en Sao Paulo.
La rentabilidad de los recursos propios de Banespa fue del 15,5% el año pasado, en comparación con el 20,5% la de Banco Bradesco S.A. y un 18,3% la de Itaú. Banespa también tiene la peor calificación en materia de quejas de los clientes entre los mayores bancos del Brasil, según el banco central.
“La compra de Banespa fue como una serpiente devorando una vaca: toma mucho tiempo para digerir”, dijo Santacreu.
Santander apoyó a Lula para las elecciones de octubre del 2002, al donar 1,8 millones de reales al partido de Lula, según el tribunal electoral de Brasil. También dio 1,4 millones de reales al candidato José Serra, del Partido Democracia Social. En cambio, Itaú donó 3,12 millones de reales al partido de Serra y 350 mil reales a la formación política de Lula, el Partido de los Trabajadores.
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