Es común que las empresas recurran a financiamiento para construir un edificio, comprar maquinaria y con ello aumentar las ventas o mejorar la experiencia del cliente. Dada la frecuencia de este tipo de transacciones es de vital importancia el tratamiento del gasto financiero, en específico, intereses derivados de esos préstamos.
Normalmente este tema genera confusión, especialmente porque intuitivamente se piensa que los intereses siempre son un gasto del periodo que va al Estado de Resultados y en consecuencia se traduce como un deducible del impuesto sobre la renta, pero en realidad, no siempre es así.
De acuerdo con la NIC 23 Costos por Préstamos, cuando un préstamo se utiliza para adquirir o construir un activo que dura un tiempo en estar listo como suele ocurrir con edificaciones o proyectos de inversión importantes, los intereses no deben reconocerse inmediatamente como gasto. En su lugar, deben capitalizarse, es decir, incorporarse como parte del valor del activo.
Esto no es solo un criterio contable. En Costa Rica, la Ley del Impuesto sobre la Renta Costa Rica, su reglamento criterio interpretativo MH-DGT-RES-0015-2026.- “Criterios interpretativos sobre la aplicación de las Normas Internacionales de Información Financiera respecto a la normativa tributaria” siguen esa misma lógica desde el punto de vista fiscal. En otras palabras, mientras el activo no esté listo para su uso o venta, esos intereses no son deducibles para efectos del impuesto sobre las utilidades.
Para explicarlo de forma sencilla: si una empresa pide un préstamo para construir un edificio que tardará dos años en terminarse, los intereses que pague el contribuyente durante ese tiempo no deben declararse gasto deducible. En cambio, se suman al costo del edificio. Es hasta que el activo está listo que los intereses empiezan a tratarse como gasto del periodo y por ende un gasto deducible.
En conclusión, el tratamiento financiero y fiscal del gasto financiero para la adquisición de activos de propiedad, planta y equipo es fundamental y representan un aspecto relevante que debería analizarse desde el momento en que se estructura el financiamiento de un proyecto y se visualiza en el pago del impuesto sobre la renta. Una buena planificación puede hacer la diferencia entre un manejo fiscal ordenado y un ajuste inesperado por parte de la Administración Tributaria.
Lucas Cascante, Gerente de Impuestos de Grant Thornton





































