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Martes, 13 de noviembre de 2018



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Ambición de T. Collins desbaratada por quiebra de Reader

| Lunes 24 agosto, 2009



Ambición de T. Collins desbaratada por quiebra de Reader’s Digest

Nueva York -- La compra por Timothy Collins de Reader’s Digest Association Inc. en marzo de 2007 fue más que un esfuerzo para reanimar una alicaída revista de larga y distinguida trayectoria. Fue un paso clave en un plan para construir un grupo de medios y de publicidad que llevó al inversor a acercarse posteriormente a Time Warner Inc. para proponer una fusión con la filial de revistas de esta.
Esa ambición se derrumbó esta semana cuando Reader’s Digest dijo que planeaba declararse en quiebra porque la caída de las ventas por publicidad amenazaba su capacidad para atender $2.200 millones en deuda, la mayor parte asumida en la operación dirigida por Ripplewood Holdings Inc., la firma de capital riesgo que Collins puso en marcha 1995.
Reader’s Digest es un fracaso notable que mancha el historial de Collins como intermediario de éxito. Ex banquero de Lazard Frères de 52 años de edad y ejecutivo en Onex Corp., la mayor firma de capital riesgo cotizada de Canadá, Collins creó su reputación cambiando radicalmente el fondo insolvente Long- Term Credit Bank of Japan Ltd., que generó un beneficio teórico de unos $5.800 millones cuando reapareció como compañía cotizada en 2004.
“Tim ha tenido muchos más éxitos que fracasos y ha estado por delante de otros en ver oportunidades globales”, dijo en una entrevista telefónica Robert Kindler, responsable global de fusiones y adquisiciones de Morgan Stanley en Nueva York y ex abogado de Collins. “Toda firma de capital riesgo importante ha tenido empresas que han ido a la quiebra”.
Las empresas de medios que ya se han declarado en quiebra incluyen a Tribune Co., que edita el Chicago Tribune, y al propietario del Philadelphia Inquirer.
En 1999 Collins compró WRC Media Inc., el grupo editorial de las revistas Weekly Reader para escolares. Cinco años más tarde compró la filial de marketing directo de Time Warner, Time Life Inc., cuyo nombre Ripplewood cambió más tarde a Direct Holdings U.S. Corp.
Los intentos de hacer rentables las compañías habían sido infructuosos cuando Collins compró Reader’s Digest, con sede en Pleasantville, Nueva York, y su revista de tamaño de bolsillo, con una circulación mundial entonces de 18 millones, por $2.400 millones incluso deuda.