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Algo no estaba bien debajo de la carretera, en el alcantarillado o en el basamento mismo del pavimento, que permitió el colapso en la General Cañas

Prevención y control, ausentes

Lo ocurrido anteanoche en la Autopista General Cañas es reflejo de una condición muy frecuente en la infraestructura del país.
Más lluvia de lo habitual hizo que se produjera un hundimiento en esa vía que, afortunadamente, al menos no produjo víctimas mortales.
Las explicaciones pretenden que fue un hecho circunstancial e imprevisible. La realidad muestra que algo no estaba bien debajo de la carretera, en el alcantarillado o en el basamento mismo del pavimento. Ningún objeto extraño debería poder entrar a una alcantarilla y producir semejante daño. La base debajo del asfalto debería ser más fuerte, sobre todo si está sobre una alcantarilla.
En todo caso, serán los informes técnicos los que tengan la última palabra sobre por qué pudo ocurrir el hundimiento. La población los espera.
Por ahora la pregunta es: ¿por qué una alcantarilla de esas dimensiones no tenía rejilla o lo correspondiente para impedir que la entrada de algún objeto grande a ella la bloqueara y el agua comenzara a acumularse, cobrar fuerza, desbordarse y dañar la base de una de las carreteras más importantes del país, por donde circulan como 100 mil vehículos al día?
¿El control de ese tipo de cosas no forma parte de las labores preventivas que se deben realizar?
¿Cuántas vías, puentes u otras infraestructuras están en la misma situación de falta de previsión o adecuado mantenimiento?
¿Cuánto tiempo hace que los responsables de las instituciones a cargo saben que las consecuencias del cambio climático pueden traer problemas y que hay que preparar al país para no sufrir aquello que se puede prevenir?
Ahora hay perjudicados en el sector productivo y en general lo sufrirán muchos habitantes.
Y así será hasta que se arregle el daño a pesar de que los ciudadanos pagan sus impuestos para tener derecho a transitar por vías en buenas condiciones y seguras.
Además, las cosas no estarán solucionadas aun cuando esta coyuntura pase. Tenemos los puentes en mal estado desde hace muchos años y nos obligan a pasar por ellos con eventual riesgo de nuestras vidas porque podrían colapsar.
La institución encargada de arreglarlos o construirlos nuevamente, al igual que otras, está entrabada y dando mal rendimiento a pesar de que se cuente con excelentes técnicos y profesionales en la materia.
Todo tiene la misma causa: falta de voluntad para sanear el país, acabando con el clientelismo político y las malas administraciones y permitiendo a los buenos especialistas de Costa Rica hacer su trabajo.
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