Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 27 Enero, 2015

Su capacidad para confrontar hechos políticos que deterioran su imagen le ha dado (al presidente Obama) un balance positivo en el tiempo


Reflexiones

El arte de gobernar

Si bien es cierto la comunicación política tiene mucho que ver con el éxito de los presidentes o presidentas para mantener su popularidad, también es claro, que la comunicación exitosa se basa en hechos reales y como tal, es poco probable que sin hechos concretos comunicables un gobierno pueda sostener su popularidad o reducir su desgaste.
Elegir en tiempo y lugar las batallas o desafíos y corregir, con premura y sin rodeos, los desaciertos es fundamental para ganar o mantener el capital político.
De igual forma, es crucial no perder capital en hechos de poca cuantía o que son secundarios para la vida y la historia del país.
Cuanto más altas son las expectativas de un líder más fuerte es el castigo de la ciudadanía al sentirse defraudada por su accionar.
Uno de los ejemplos más claros para mi entender ha sido la trayectoria del presidente Obama en Estados Unidos en los últimos años. Su capacidad para confrontar hechos políticos que deterioran su imagen le ha dado un balance positivo en el tiempo.
Ciertamente, no es la inexistencia de errores o falencias de su gobierno, ni tampoco, una seguidilla de buenos resultados positivos lo que mantiene a un líder con presencia y capital político como el presidente Obama, parece a mi entender que es la elección correcta de sus desafíos y la identificación del momento correcto para tomarlos.
Si miramos hacia atrás las grandes reformas planteadas por el presidente Obama en su primer discurso, al ser electo como primer presidente de color en Estados Unidos en Chicago, se han hecho realidad buena parte de ellas.
La economía se ha recuperado, el sector energía ha sido el motor principal y ha puesto a Estados Unidos a la cabeza de la innovación y el desarrollo nuevamente.
El país pasó ciertamente una reforma sanitaria muy a pesar de las oposición republicanas. Se salió de Irak y se retomo el liderazgo de Estados Unidos de una forma más compartida con las potencias de Occidente y para cerrar con broche de oro, se termina con mejoras en lo migratorio y una clara apertura respecto al tema de Cuba, talón de Aquiles de las relaciones con América Latina.
No estoy seguro de que se pueda haber encontrado la historia de Estados Unidos un presidente más adecuado al momento y las condiciones sociales, políticas y económicas de este inicio del siglo XXI.
Los hechos entonces sí cuentan en tanto mantener una imagen y un capital político, que casi ocho años después ya no es el mismo, y según mi entender, se ha gastado correctamente.
Tanto sus críticos como sus seguidores tendrán en la campaña política por venir, suficientes hechos que valorar. Esperemos que nuestros líderes sepan entender dichos mensajes con humildad y no creer que es una batería publicitaria o la simple cotidianidad lo que los llevará por el sendero del éxito.

Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com