En la madrugada del lunes 9 de diciembre de 1963, meses después de la primera erupción del volcán Irazú.
Dos cabezas de agua se lanzan contra los poblados de El Molino, Cementerios y Taras en Cartago.
La destrucción fue total, 5000 damnificados, 6 muertos, decenas de heridos, perdidas de grandes áreas de cultivos y la muerte de cientos de cabezas de ganado.
En el verano de 1964 en Cartago, la Semana Santa se hizo más espiritual que nunca, el coloso del Irazú retumbaba y se pensaba en el colapso total, eran días de incertidumbre.
Cuando llegó el 2 de agosto de 1964, La Virgen de los Ángeles, recorrió como siempre las calles de Cartago, fue una ceremonia en familia.
Porque ese año poca gente fue a la basílica, ya que la cercanía con el Volcán Irazú hizo que la mayoría decidiera no hacer el viaje.
Además a nivel de Taras el camino estaba escabroso y de difícil acceso.
La pesadilla vivida por miles de cartagineses en 1963 y las muertes que causó, sirvió años más tarde, para que finalmente se ordenara la evacuación total de las familias que se instalaban en el sector de Taras.
¡Sabia decisión!...




































