Francella Morera Bogantes
Empresaria costarricense, CEO de La Candelería de Fran
Ex directora de la Cámara de Comercio de Costa Rica
Ex vicepresidenta de la Asociación Latinoamericana de Fabricantes de Velas (ALAFAVE)
Activista del desarrollo pyme en Costa Rica y participante del programa internacional Habilitas para el fortalecimiento de asociaciones empresariales
En Costa Rica, hablar de pymes no es hablar de un sector más. Es hablar del núcleo de nuestra economía. Las pequeñas y medianas empresas representan más del 97% del tejido empresarial nacional y generan cerca del 80% del empleo formal en el país. Pero más allá de las cifras, las pymes son el rostro humano del esfuerzo, la creatividad, y la persistencia costarricense.
Desde el negocio familiar que resiste en la esquina del barrio, hasta la emprendedora que innova desde su cocina, las pymes son la expresión más viva de la capacidad de adaptación, del valor del trabajo colectivo y de la apuesta por el país, incluso en tiempos adversos.
En los últimos años hemos visto importantes esfuerzos institucionales para fortalecer a las pymes, y es justo reconocerlo. Sin embargo, me gustaría anotar que se necesita mucho más. No se trata únicamente de implementar programas generales, sino de acercarse a las pymes, escuchar sus contextos y construir soluciones ajustadas a cada actividad económica. No podemos seguir aplicando el mismo remedio a todas: cada pyme es distinta, y su modelo de apoyo también debería serlo.
Desde el acceso real a financiamiento y mercados, hasta la transformación digital y el acompañamiento técnico, lo que las pymes necesitan no son promesas, sino herramientas tangibles. Necesitan que se les quite peso, no que se les pida más. Necesitan políticas públicas diseñadas desde su realidad y no desde el escritorio.
Hoy, en el Día Internacional de las PYMES, hacemos un llamado a la acción. Porque el desarrollo del país no será posible si no desarrollamos también a las pequeñas empresas. Y porque las grandes transformaciones económicas no siempre vienen desde arriba, sino desde los negocios que nacen en los hogares, en los garajes, en las ferias y en los barrios.
Sigamos apostando por las pymes. No como una obligación moral, sino como una estrategia inteligente para la sostenibilidad económica, la equidad social y la reactivación de nuestras regiones.
Cuando una pyme crece, Costa Rica avanza.
Cuando una pyme cierra, el país pierde más que una empresa: pierde empleo, innovación, comunidad.
Pymes: el Motor de Costa Rica. Y hoy más que nunca, ese motor necesita combustible, atención y visión de futuro.
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