No he leído nada que salga a defender al Poder Judicial. Teniendo conocimiento desde el ejercicio liberal de la profesión, puedo puntualizar elementos fundamentales para que las personas puedan comprender que los problemas no están en el seno del Poder Judicial.
De los elementos más polémicos, es la Constitución Política la que establece los parámetros. Presupuesto y Formas de elegir Magistrados, son los puntos más mediáticos. Los han querido hacer polémicos, pero no lo son. Lo dice la Constitución y punto. Si lo quieren cambiar, es un asunto que deben atender los Diputados, no los Magistrados. Sobre el presupuesto, la UCR tiene la misma discusión. Aquí el asunto es lo de siempre: el Estado dice no tener planta. Ese es otro asunto que igualmente no le corresponde ni a la U ni al Poder Judicial resolverlo y por ello con justificada razón y respaldo constitucional lo deben exigir. Estas instituciones no deben aceptar menos de lo que los constituyentes determinaron. Si lo quieren cambiar háganlo en la forma que corresponde, pero no provoquen la desestabilización por la puerta que no es. Sobre la elección de los Magistrados, se está en una situación igual. Corresponde a los Diputados la elección de los Magistrados con el procedimiento que dicta la Constitución Política. Los Constituyentes, muy acertadamente y para garantizar la continuidad e independencia de poderes, estableció un mecanismo que en caso de que -para variar- los diputados no se pongan de acuerdo, siempre se pueda contar con los Magistrados que la Corte requiere. Ese sistema garantiza que la conformación de Corte Plena no quede con vacantes y con ello asegurarse de que el Poder Judicial siempre cuente con los Magistrados que requiere para continuar su labor. Y esto es especialmente importante porque el Poder Judicial no es un ente político. Es un ente que imparte la justicia que el país necesita y su estructura tiene que estar garantizada. Esto lo hicieron muy bien los constituyentes. Cambiarlo es cuestión de los Diputados, no de los Magistrados.
Sobre Magistrados que se mantienen muchos años en sus puestos, se debe decir que hay razones muy poderosas que lo justifican: la experiencia en Derecho se obtiene con los años y muchos años. La experiencia de cada Magistrado se tiene que aprovechar al máximo; esa experiencia es de años. Por otro lado, si se mantienen muchos años en sus puestos es porque no hay suficientes candidatos a proponer para que los Diputados escojan. Aquí no aplica la “alternabilidad”, porque estos puestos no son para un día uno y otro día otros puedan ejecutar proyectos de su interés; son puestos para aplicar la ley. Impartir justicia es un asunto que requiere de mucha experiencia en procedimientos (la forma) y decidir en definitiva sobre los conflictos que se plantean (de fondo). Los profesionales que podrían ser candidatos a Magistrados hoy son jueces, están en ese camino de aprendizaje. De hecho, ya existe un grupo importante de Magistrados jóvenes en Corte Plena, que desde muy temprano en sus carreras han ido pasando de auxiliares a jueces de juzgados a jueces de Tribunal, a Magistrados suplentes y hasta alcanzar a ser Magistrados en propiedad. Téngase claro que no cualquiera puede llegar a ser Magistrado. El hecho de que se diera un evento singular y sin precedentes, no significa que todo está mal.
¿Qué tal si para gobernar y ser Diputados se pidiera, no solo títulos, sino experiencia? No tendríamos ni gobiernos ni Asamblea Legislativa, porque en estos poderes lo que está imperando es el oportunismo, e improvisación. Quienes aplican la ley e imparten justicia necesariamente tienen que tener títulos y experiencia y ésta sólo se consigue con la práctica que sólo en el tiempo da.
MORA JUDICIAL
Hay que decir que cada nueva ley trae consigo algo nuevo para agregar al Poder Judicial, nuevas jurisdicciones, nuevos conceptos, nuevas defensas sin costo para el usuario, etc. La mora judicial no es culpa del Poder Judicial. En Derecho Penal, donde más se pone énfasis mediáticamente, resulta que la delincuencia la provoca el Estado por su falta de capacidad por evitar los males que le aquejan a la sociedad. La falta de cárceles es un asunto del Estado. Si hubiera suficientes cárceles y plata del Estado para alimentar a tanto reo, los jueces pueden con mayor facilidad dejar guardados a los malhechores. Además, hay que defenderlos y acusarlos, entonces más defensores públicos y fiscales. Con esto aumenta y aumenta el aparato judicial. En otras materias, el aumento de asuntos judiciales se debe a la falta de capacidad de las personas de resolver sus conflictos dentro del ámbito privado y todo lo quieren llevar a los estrados judiciales, incluso presentando el mismo conflicto en sede penal y civil, duplicando esfuerzos del aparato judicial por atender 2 procesos iguales. Procesos que se presentan incompletos o defectuosos, atrasan el avance de los procesos y obligan a los auxiliares y jueces a revisar doblemente; además, cada parte hace lo suyo por dilatar y dilatar los procesos y mientras otros procesos van entrando, se produce la acumulación y atraso de los mismos. En materia contencioso-administrativa, pleitos con el Estado, quien tiene la premisa de pelear hasta el final, aunque no tengan la razón, tiene llena esta jurisdicción contencioso-administrativa de procesos extensos, complejos e interminables. En familia, los pleitos de cada hogar se ventilan a los cuatro vientos. En materia laboral los patronos que no cumplen la ley y exempleados que quieren más de lo que la ley da, tienen saturados los juzgados laborales. En materia de cobro judicial: la incapacidad de las entidades financieras y compañías de cableras-teléfono de realizar sus cobros, delegan al Poder Judicial la parte más difícil que es cobrar, cuando ellos ya han ganado toda clase de comisiones e intereses. Los mensajeros lleguan a los Tribunales con CAJAS de expedientes con procesos para cobrar C.15.000, C.30.000. Las entidades financieras hasta lograron que los Diputados dictaran una ley especial para ellos que creaba juzgados de cobro para ellos y al Poder Judicial solo le quedó tener que crear estos juzgados para cumplir con la ley; luego esa ley la terminaron de formalizar incorporándola al Código Procesal Civil. Violencia Doméstica y Femicidios: culpa de un Estado que no atiende los males que aquejan la sociedad, el Poder Judicial tiene que atenderlos. Y así sucede con materia Agraria y Civil donde participa la Procuraduría General de la República a quien le dieron instrucciones para obstaculizar y dilatar procesos de aprobación de titulaciones que es un derecho constitucional. Y el Poder Judicial no se puede oponer a nada porque cualquier queja o protesta es limitar a las personas al acceso de la Justicia.
El Poder Judicial ha hecho enormes esfuerzos por modernizar sus sistemas, los expedientes en su mayoría son digitales, se pueden presentar procesos enteros en línea, con lo que ya quedan digitalizados y con número de expediente; se envían escritos en línea; se pueden consultar en línea los expedientes. Resoluciones y Sentencias con códigos de barras, firmas digitales, audiencias virtuales, facilidades para discapacitados, consultas en línea, jurisprudencia a mano y mucho más que sucede a lo interno en las partes administrativas que no se ventilan porque ellos no son una entidad que esté para promocionarse; es un ente que recibe y recibe los diferendos, de toda naturaleza y tampoco puede ventilarlos por criterio de privacidad de las personas que es algo contrario a lo que hacen los medios de comunicación y el Poder Judicial tiene que estar evitando tanta fuga de información, que afecta aún más a las personas que tramitan conflictos en sede judicial.
Las pulgas del Poder Judicial: me atrevo a decir que no son ni el 1% de los procesos. Yo llevo procesos donde tengo que lidiar con dilataciones, amenazas del dictado de resoluciones contra derecho, amistades -muy tico- asuntos de alta complejidad que se manejan con simplicidad, etc. Los funcionarios judiciales son buenos, son personas honorables, cuidadosas del trabajo que hacen y lo hacen con esmero y los procesos procuran ajustarlos a derecho de la mejor manera. Todos los litigantes tenemos casos que hemos ganado y otros que no han salido del todo como queremos, pero no por ello podemos generalizar y decir que el Poder Judicial no sirve para nada. Donde haya ser humanos siempre estará presente la intención de lograr resultados parcializados; eso es lo que los funcionarios judiciales deben enfrenta todos los días. Y los jueces tienen que buscar la balanza en cada uno de los conflictos.
El Poder Judicial no se puede politizar y no le corresponde entrar en polémicas como las que ha estado escuchando: defenderse en sí mismo, atenta contra la estabilidad de la Democracia. El Poder Judicial es una institución creada por la Constitución Política para garantizar, a pesar de todas las vicisitudes, la continuidad en la defensa de la democracia.
¡FELICITACIONES EN SUS 200 AÑOS! ¡GRACIAS POR SOSTENER NUESTRA DEMOCRACIA!
Dra. Deborah Lores Lares, abogada.





































