Viviana Clare: La mujer detrás del Ballet Nacional de Costa Rica que está cambiando vidas a través de la danza
Su trabajo impulsa la profesionalización de bailarines, grandes producciones y proyectos que acercan el ballet a niños y comunidades
Detrás de cada bailarín que llega a un escenario hay años de esfuerzo, disciplina y sueños. Viviana Clare ha dedicado su vida a transformar esos sueños en oportunidades para el talento costarricense.
Su trabajo ha contribuido a cambiar el panorama del ballet nacional, impulsando la profesionalización de bailarines y llevando espectáculos de nivel internacional a los principales escenarios del país.
Su apuesta va más allá de las grandes producciones: busca que los artistas costarricenses encuentren espacios para desarrollar su talento y construir una carrera profesional en la danza.
Con ese propósito, en 2018 fundó la Compañía Ballet Nacional de Costa Rica (BNC), para cerrar la brecha entre la formación académica y las oportunidades laborales.
“Nosotros recibimos estudiantes avanzados, pero les falta para profesionalizarse”, explicó.
Para fortalecer su preparación, la compañía promueve encuentros con bailarines de reconocidas agrupaciones internacionales, quienes comparten conocimientos y participan en producciones junto al talento nacional.
Entre sus espectáculos destacan El lago de los cisnes, La bella durmiente, Don Quijote y La Cenicienta, presentados en escenarios como el Teatro Nacional y el Teatro Popular Melico Salazar.
Estas producciones buscan ofrecer al público espectáculos de un nivel comparable con los que se presentan en Europa y Estados Unidos.
Además, mediante giras comunitarias, la compañía lleva el ballet a otras zonas del país, ampliando el acceso a esta expresión artística.
Su compromiso social también incluye la donación de funciones que han permitido a más de 4.000 niños disfrutar de espectáculos de ballet y acercarse a la cultura.
La historia de Clare con el ballet comenzó a los cinco años, cuando inició su formación en las técnicas como la cubana y la Vaganova.
A los 18 años viajó a Cuba para estudiar en la Escuela Nacional de Ballet, donde fortaleció su preparación y participó en importantes presentaciones.
Posteriormente, mientras estudiaba Dirección de Empresas en la Universidad de Costa Rica, bailó con la Compañía Ballet West de Montreal, Canadá.
Al regresar al país encontró pocas oportunidades laborales para los bailarines, una realidad que despertó su interés por impulsar cambios en el sector.
Tras una pausa para dedicarse a su hija, retomó el ballet cuando ella cumplió dos años.
En 2016 fundó BJC, una escuela de danza basada en la técnica cubana, con el propósito de fortalecer la formación artística en Costa Rica.
Su compromiso también se refleja en Danza y Libertad, un proyecto que actualmente beca a 30 niños y jóvenes de recursos limitados para formarse profesionalmente en ballet.
La iniciativa busca que las dificultades económicas no impidan desarrollar el talento y acceder a una formación especializada.
De cara al futuro, Clare aspira a consolidar una asociación que respalde a más bailarines costarricenses y facilite oportunidades laborales con remuneraciones adecuadas.
Su objetivo es continuar fortaleciendo el ballet como una profesión y una expresión cultural accesible para más personas.