La salud íntima femenina ha sido un tema rodeado de silencios. Molestias como pequeñas pérdidas de orina, resequedad vaginal, dolor durante las relaciones sexuales o cambios en la sensibilidad íntima se asumían como una consecuencia inevitable del parto, la edad o la menopausia.
Sin embargo, cada vez más especialistas insisten en que lo frecuente no debe confundirse con lo normal.
“El hecho de que algo le ocurra a muchas mujeres no significa que debamos resignarnos a vivir con ello”, explica el Dr. Christian Rivera, cirujano plástico reconstructivo, quien desde su consulta ha observado cómo estos síntomas impactan profundamente la calidad de vida de sus pacientes.
Según estudios internacionales, la incontinencia urinaria afecta entre el 25% y el 45% de las mujeres, con repercusiones directas en su vida diaria. A esto se suma el síndrome genitourinario de la menopausia, que puede afectar hasta a ocho de cada diez mujeres posmenopáusicas, generando resequedad vaginal, molestias en las relaciones sexuales y cambios en la función íntima.
Para el Dr. Rivera, el impacto de estos problemas trasciende lo físico. “Muchas mujeres llegan a consulta con una mezcla de incomodidad y resignación, pensando que no hay nada que hacer. Cuando uno escucha sus historias, entiende que estos síntomas afectan su vida diaria, su seguridad y su bienestar. Incorporar esta tecnología no fue una decisión comercial, fue una respuesta médica a una necesidad real de nuestras pacientes. Nuestro objetivo es ofrecer una atención integral, donde la innovación tecnológica se combine con sensibilidad humana para que las mujeres puedan recuperar bienestar, confianza y calidad de vida”, explica el Dr. Rivera.
“Cuando una mujer deja de reír con libertad por miedo a una pérdida de orina, evita hacer ejercicio o empieza a sentirse distante de su propio cuerpo, ya no estamos hablando solo de un síntoma ginecológico. Estamos hablando de autoestima, de relación de pareja, de bienestar emocional y de calidad de vida”, señala.
En los últimos años, la tecnología médica ha comenzado a abrir nuevas alternativas para abordar estos problemas. Una de ellas es el uso del Láser G Runner, que ha despertado interés en el campo de la ginecología funcional por su capacidad de generar un efecto térmico controlado que favorece la remodelación del colágeno, la mejoría del tejido y el fortalecimiento del soporte vaginal.
En consulta, el sistema G-Runner de Fotona se presenta como una plataforma no invasiva que puede utilizarse para abordar condiciones como la incontinencia urinaria de esfuerzo, la resequedad vaginal, la laxitud vaginal, la dispareunia y algunas alteraciones en la función sexual, dentro de un enfoque médico estructurado y confidencial.
“Lo importante es entender que la tecnología no reemplaza a la medicina ni al criterio médico. Lo que hace es ampliar las opciones para muchas mujeres que antes no tenían alternativas”, explica el Dr. Rivera.
El especialista destaca que muchos de estos abordajes se realizan de forma ambulatoria y no quirúrgica.
“Hoy existen tratamientos que pueden realizarse en consultorio, sin incisiones, sin anestesia y sin incapacidad. En muchas pacientes los cambios empiezan a percibirse desde las primeras sesiones, siempre que exista una indicación médica adecuada y expectativas claras”, agrega.
La propia compañía desarrolladora de estas plataformas describe su ecosistema láser como una tecnología de alto desempeño. En el caso de su línea SP Dynamis Pro, utiliza incluso el concepto de award-winning technology, reflejando el desarrollo tecnológico que ha experimentado la medicina basada en energía en los últimos años.
Más allá de la innovación tecnológica, los especialistas coinciden en que el cambio más importante es cultural.
Durante décadas, muchas mujeres aprendieron a callar molestias que hoy la medicina puede estudiar, comprender y tratar con más herramientas.
“El paso más importante es que las mujeres se permitan hablar de estos temas sin vergüenza. Consultar es cuidar su salud y su bienestar. Cuando una mujer decide buscar ayuda médica, muchas veces no solo está intentando aliviar una molestia física, está intentando recuperar algo mucho más profundo: libertad, confianza y bienestar en su propio cuerpo, afirma Rivera.
En Costa Rica, este tipo de tratamientos se realiza en la Clínica del Dr. Christian Rivera, un centro médico donde la atención a la mujer se aborda desde una perspectiva integral. El procedimiento se realiza con la tecnología láser más avanzada disponible actualmente y forma parte de un programa de salud íntima femenina que, además, tiene una característica particular: es operado principalmente por un equipo de profesionales mujeres. Para el Dr. Rivera, esta decisión responde a la importancia de crear un espacio de confianza, respeto y sensibilidad para abordar temas que muchas veces han sido difíciles de conversar para las pacientes.





































