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Sábado 2 Noviembre, 2013

Participemos de este diálogo (situación fiscal) con seriedad y sentido de negociación; dejemos de lado intereses particulares


Reflexiones sobre la situación fiscal del país.

Durante los últimos años, cada vez que las empresas encuestadoras consultan a la ciudadanía costarricense sobre los principales problemas que le aquejan, los resultados, en uno u otro porcentaje, suelen ser los mismos: pobreza, desempleo, inseguridad y el costo de la vida.
Como diputada y representante popular, jamás me atrevería a cuestionar el sentir de la población sobre tales problemas, sin embargo, quiero señalar uno de carácter estructural que pocas veces es mencionado en las encuestas y que afecta en gran medida la forma en que el Estado resuelve las preocupaciones anteriormente señaladas.
Me refiero al déficit fiscal que, señalándolo de manera general, se origina por gastar más de lo que ingresa lo que obliga al Gobierno Central a pedir préstamo para cubrir ese faltante de dinero. Ciertamente no es un tema nuevo en la agenda pública, pero lo cierto es que lo hemos venido posponiendo año con año, transformándose en una “bola de nieve” insostenible e insoportable.
Basta con repasar los siguientes datos:
• El 29,2% del Presupuesto 2014 se utilizará para el pago de la Deuda Pública, es decir, ¢1,9 billones, mientras que del total presupuestado (¢6,6 billones), el 42,7%, o sea, ¢2,8 billones, deben financiarse a través de títulos valores.
• Según la Contraloría General de la República (CGR), en este momento se requiere un ajuste estructural de por lo menos un 3,4% del PIB, cerca de ¢900 mil millones para lograr, al menos, un equilibrio en las finanzas públicas.
Ante la magnitud de tal panorama, el señor Ministro de Hacienda presentó la semana pasada el documento “En Ruta hacia la Consolidación Fiscal: Agenda para un Diálogo Nacional”.
Dicha propuesta describe un conjunto de opciones mediante las cuales puede lograrse un ajuste fiscal que lleve a las finanzas públicas a una senda sostenible durante los próximos cuatro o cinco años, y a mejorar su aporte al desarrollo económico y social del país.
Estas opciones, no necesariamente consensuadas, surgieron de un proceso de consultas que se inició en enero del presente año y ahora sirven para profundizar el diálogo con todos los sectores de la sociedad, con el fin de identificar las áreas de mayor convergencia para que eventualmente se plasmen en uno o varios proyectos de ley.
No se trata de un plan impuesto a la fuerza o de manera intransigente, todo lo contrario. El déficit fiscal no es asunto exclusivo de esta Administración; es un problema heredado que tan solo refleja la incapacidad que hemos tenido para ponernos de acuerdo.
Por eso, el llamado que hacen las autoridades de Hacienda representa una impostergable e inmejorable oportunidad para que los tres Poderes de la República, junto a partidos políticos, candidatos presidenciales, sectores productivos, sindicatos, personas trabajadoras y ciudadanía en general, coincidan en una sola mesa para dialogar, analizar y exponer sus puntos de vista sobre la calidad del gasto, exoneraciones, evasión, contrabando, sistemas de recaudación y gobernabilidad fiscal, todo enmarcado en la meta de lograr consensos y concretar acuerdos.
Tal y como lo señala el señor Ministro en el documento, no podemos postergar más el esfuerzo por encontrar solución a esta compleja problemática fiscal que compromete el bienestar y la prosperidad del país.
Así las cosas, participemos de este diálogo con seriedad y sentido de negociación; dejemos de lado intereses particulares.

Siany Villalobos Argüello
Subjefa fracción PLN