Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 5 Enero, 2016

El problema central viene de la oferta y no de la demanda, el país se quedó botado en infraestructura y los costos son crecientes por la existencia de tarifas públicas caras y rígidas

Reflexiones: Las pintas del 2016

Al estilo de nuestra tradición campesina, las pintas de enero dan cuenta de lo que podría ser el año en materia del clima; claro, hoy en día, en medio de la crisis climática y de los fenómenos de El Niño y de La Niña, pronosticar el clima es casi tan difícil como hacer pronósticos económicos. Es por eso que, como siempre he dicho, las pintas son solamente una referencia de sentido común de lo que miramos en el año que se aproxima.
El déficit fiscal y la debilidad mostrada por el gobierno para actuar sobre el mismo, hacen del tema la papa más caliente de este 2016. Si el gobierno no tiene auxilio de la oposición para avanzar sobre al menos dos de los tres proyectos de ley presentados, tendremos un final del año muy tormentoso en materia macroeconómica. Mi pronóstico es que el gobierno seguramente obtendrá poco pero suficiente para patear el balde al frente y salir con una media victoria en este campo, muy probablemente en materia de impuestos el cambio en ventas a valor agregado sería de las pocas cosas importantes que se podrían pasar, siempre y cuando el gobierno mueva sus piezas adecuadamente y evite más conflictos internos y externos a su partido.
En materia monetaria es el año de la reactivación, no veríamos mejores condiciones en la economía para invertir en años, con costos bajos del petróleo y de las materias primas y con una oferta de crédito razonable se esperaría que la economía camine más rápido. Ciertamente el problema central viene de la oferta y no de la demanda, el país se quedó botado en infraestructura y los costos son crecientes por la existencia de tarifas públicas caras y rígidas. El gobierno ha decidido poner un candado al tipo de cambio y eso crea menos espacio a la inversión, el empleo y sobre todo la competitividad de las exportaciones. A pesar de todo lo anterior se esperaría un mejor año 2016, en materia de crecimiento, y un pequeño alivio en materia de empleo, no suficiente para resolver lo que a mi parecer es el problema estructural más grave de nuestra macroeconomía de hoy, el desempleo.
No hay mucho más que conocer del Presidente y de su gobierno, mucha retórica y análisis de la realidad, pero poco pragmatismo y acción concreta. Un presidente debilitado en su caudal político por la contante contradicción de su gobierno y de su partido. Ni chicha ni limonada, decían mis abuelos. Pareciera entonces que lo que podríamos pedirle al gobierno es realismo, centrarse en dos o tres objetivos realizables. No se sustituye la inutilidad o incapacidad de hacer obra con campañas publicitarias o con posturas dogmáticas de sus ministros y ministras. El gobierno pinta mediocre y sobre todo en materia de obra pública y resultados no pasa de cinco. La tarea es ayudarle al país para que todos y todas mejoremos y tengamos más resultados este 2016. Así la cosas, esperemos que todos pintemos un año mejor.

Leiner Vargas

 

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