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Barrera ideológica seguiría manteniendo separadas a ambas naciones
Eventual reeleccion de Ortega: hay más que perder para Costa Rica
• Inestabilidad que genera la eventual permanencia del sandinista podría generar desde una mayor inmigración hasta menor seguridad a la hora de negociar como bloque
• Ganador de comicios en febrero tendría el reto de restaurar los vínculos con el mandatario nicaragüense, los cuales se desgastaron durante la administración Arias

Carlos J. Mora y Natasha Cambronero
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La salida de Oscar Arias del gobierno de Costa Rica en 2010 y la posibilidad de una continuidad de Daniel Ortega a partir de 2011 abriría una nueva etapa en las relaciones diplomáticas entre ambos vecinos, luego de constantes críticas.
Con la resolución del conflicto de navegación en el río San Juan —que era uno de los puntos neurálgicos que han separado a ambos países— ahora Costa Rica y Nicaragua deberían ocuparse de promover una agenda comercial y turística conjunta para impulsar el desarrollo entre los países, independientemente de quien llegue al poder en Costa Rica en mayo del año entrante, de acuerdo con analistas.
No obstante, esta tarea podría ser difícil de cumplir, si se toma en cuenta que Ortega recibió el pasado lunes el aval jurídico para reelegirse de manera consecutiva y que el gobernante sandinista no ha tenido una relación cordial con Costa Rica.
En ese sentido, el futuro de las relaciones dependerá en gran medida de la capacidad del futuro gobierno nacional para entablar un diálogo sostenido con sus vecinos —Ortega, en caso de que resulte elegido nuevamente—.
“Las relaciones se perciben menos tensas y confrontativas tras la resolución de la Corte Internacional de Justicia en el caso de la navegación en el San Juan, más bien este sería el espacio para buscar estrechar las relaciones entre ambos países”, apuntó Sergio Moya, analista y profesor de la Universidad de Costa Rica.
Para los expertos el nuevo gobierno costarricense y la eventual segunda administración consecutiva de Ortega deberían analizar campos rezagados como el comercio y el turismo fronterizo.
Sin embargo, la barrera ideológica que existe podría ser el principal impedimento. Elma Bejarano, politóloga de la Universidad Autónoma de Centroamérica, apuntó que estas ideologías “no comulgan”.
“Será un reto para el próximo mandatario de Costa Rica hacer que estas relaciones sean diferentes”, acotó Bejarano, en el entendido de que Ortega sea reelecto.
Este nuevo proceso debería manejarse con cautela en vista de las relaciones estrechas que tiene el actual gobernante nicaragüense con otros mandatarios de izquierda. “Esta cercanía a largo plazo podría traer efectos negativos en el campo de las relaciones bilaterales e incluso multilaterales “apuntó Nuria Marín, analista internacional.
Los países con los que Nicaragua mantiene relaciones diplomáticas más estrechas se contraponen a las de Costa Rica y viceversa. Es decir, mientras los nicaragüenses apuntan a mayores vínculos con naciones como Venezuela y Bolivia, Costa Rica apuesta a Estados Unidos y Europa o a Panamá y Colombia en la región.



En ese sentido existen riesgos latentes, como por ejemplo que las negociaciones del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea se vean menoscabadas, así mismo cualquier otra negociación futura como bloque, acotó Marín.
Otro de los problemas que podría enfrentar Costa Rica con la permanencia de Ortega en el poder en Nicaragua sería un mayor flujo migratorio.
Durante la actual administración el gobierno del líder sandinista no ha logrado un crecimiento económico que revierta los índices de pobreza y desempleo en su país.
De igual modo, en los próximos meses y sobre todo en el proceso electoral nicaragüense la postulación de Ortega calentaría los ánimos en la arena política de esta nación, por lo que Costa Rica podría enfrentar un arribo masivo de nicaragüenses, acotó por su parte Carlos Carranza, analista y politólogo.
Los expertos en materia económica también hacen sus proyecciones ante la eventual reelección de Ortega, pues el país se podría ver afectado en su balanza comercial.
“El gobierno de Ortega no ha logrado un repunte en la economía de su país, su continuidad podría generar un menor ingreso per cápita y por ende que los nicaragüenses tengan menor poder adquisitivo para comprar nuestros bienes, esto tomando en cuenta que Nicaragua es uno de nuestros principales socios en la región”, dijo Rigoberto Torres, economista.



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