Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 30 Abril, 2009


De cal y de arena
¿Quién manda aquí?

¿Quién manda, el Banco Central o el Presidente de la República? El mandato que le dio el pueblo al jefe de Estado ¿es para que impulse su visión de país o para que se margine y deje al Banco Central decidir en materias políticas? Me parece que el Banco Central se extralimita cuando invade áreas políticas y, escudándose en “razones técnicas” relativas a economía, moneda o crédito, le impide al Presidente promover su modelo de desarrollo económico y social. El jefe de Estado lo es por decisión del Soberano y su mandato lo es para gobernar con sujeción a su visión de país, al modelo de sociedad que prometió y contrastó con el de otros candidatos. Será llamado a rendir cuentas y se le aprobará o reprobará por lo que haya hecho o dejado de hacer en lo que es el juicio político de la historia. Por vanidad, por responsabilidad, por un instinto de supervivencia, el Presidente de la República debe exigir que sus colaboradores (ahí va el presidente del Banco Central) se identifiquen con su plataforma de gobierno y trabajen con sentido de equipo en pos del objetivo prometido en campaña. Es decir, tiene derecho a exigir lealtad y a purgar a los “quinta-columnas” y zapadores.
Resulta un disparate justificar que desde el Banco Central se impida, anule o reprima el plan de gobierno y la visión de país del Presidente de la República, así sea que se pretexten “razones técnicas” para imponer lo que el instituto emisor crea que debe hacerse en política económica, monetaria o crediticia. Si hoy el presidente Arias pide cambiar las políticas en moneda, crédito o banca, el instituto emisor no debe impedírselo, aun estando equivocado. El recibió un mandato popular para actuar como jefe de Estado en la conducción del gobierno y en la construcción del modelo prometido. Quienes desde el BCCR se sientan tentados a torpedearlo, deberían renunciar o ser destituidos. Como ocurrió (lo primero) cuando desde el Central quisieron burlar el criterio del presidente Echandi sobre la administración de un préstamo para Juntas Rurales de Crédito.
El jueves pasado aquí hablé de los obstáculos que padecemos quienes tratamos de superar tiempos de crisis. No fueron los obstáculos que visualizaba don Oscar cuando pidió aflojar amarras y facilitar el crédito redentor, promover la inversión pública y auxiliar al empresario en dificultades. Con “razones técnicas” se dio el portazo a sus peticiones lo que nos recordó que hace unas semanas en un análisis de la coyuntura económica que se realizó en la Universidad de Costa Rica, autorizados economistas descalificaron las políticas del Banco y justificaron (en mensaje subliminal) su partida por obstaculizar la rehabilitación del aparato productor. No soy perito y no opino si la inflación es motor del crecimiento económico o si el crédito es la única causa de la caída del IMAE o si está superado el debate sobre crecimiento e inflación. Tal vez por ello me gané la sentencia medieval de quien por Internet dijo que con el tipo de artículos como el mío “hay que acabar si deseamos mejorar el entorno de discusión”.