Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 27 Noviembre, 2012

La existencia de pocos actores y muy grandes, hace que el poder de mercado sea reflejado en el accionar y comportamiento de los precios


Reflexiones

Pasivas o especulativas

La formación de precios en el mercado financiero es compleja y sujeta a múltiples injerencias. La existencia de pocos actores y muy grandes, hace que el poder de mercado sea reflejado en el accionar y comportamiento de los precios. De igual forma, el Banco Central y el Gobierno Central intervienen generando distorsiones en el precio del dinero, ya sea por las restricciones de crédito del propio sector público o por fallas en el esquema regulatorio. En síntesis, las tasas de interés pasivas terminan siendo poco pasivas y en mucho especulativas.
Con la reciente tendencia alcista no explicable por razones estructurales de mercado en las tasas pasivas, la llamada de atención hecha por la señora presidenta a sus banqueros de turno en la banca pública para reducir su intervención especulativa en las tasas pasivas y ahora, la nueva propuesta regulatoria del Banco Central sobre metodología de cálculo de la tasa pasiva, pareciera que el precio del dinero se volvió más político que nunca. Se trata entonces de un pulso por balancear un mercado donde algunos están pescando mucho y sus utilidades creciendo exponencialmente, los banqueros, mientras otros están a punto de quiebra y pagando cada vez más por sus créditos en colones, los más de 400 mil costarricenses que tienen un préstamo ligado a tasa pasiva.
Pero bueno, ¿cuál sería una salida adecuada a todo este entuerto de reguladores y regulados? Lo primero, dejar de fijar el precio del dinero al crédito con el costo marginal del mismo, la tasa pasiva de corto plazo. Segundo, fijar una regla de precio promedio, es decir, la tasa pasiva media de los últimos 36 meses, por ejemplo, como costo referencial para el dinero a ser integrado en el esquema de préstamos. Este mecanismo permitiría suavizar la tendencia de los ajustes en la tasa a nivel del deudor, al mismo tiempo que se reducirían los incentivos a especular a corto plazo de parte de los bancos públicos, tal como pareciera suceder en los últimos meses. Este mecanismo podría también favorecer una política crediticia de mayor plazo, generando movimientos menos fuertes en los precios y dando motivaciones a favor de los costarricenses que han confiado en los bancos al tomar un crédito y un riesgo financiero.
La propuesta de cambiar metodología a una tasa media de mediano plazo como referencia de costo del dinero tal como lo propongo en este Reflexiones es la salida tanto a los problemas regulatorios, reduce la presión a cambiar la tasa en el corto plazo por razones de aumentar rentabilidad, pero también favorece un precio de referencia medio y no uno marginal, que en presencia de poder de mercado y de altos niveles de intervención pública, genera grandes distorsiones innecesarias al mercado.
Lo anterior sería una solución también para la imagen de los bancos y no tener que acudir a la Sala Cuarta para que fije precios, algo inédito en nuestro sistema democrático de mercado.


Leiner Vargas Alfaro

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