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Lunes, 19 de noviembre de 2018



INVERSIONISTA


Ojalá nuestra calificación fuera mexicana

| Lunes 22 septiembre, 2014



Ojalá nuestra calificación fuera mexicana

Moody’s Investors Service subió en febrero la nota crediticia a A3, el grado de inversión más elevado que haya tenido México y un nivel por encima de las calificaciones de Standard Poor’s y Fitch Ratings.
Por aquello, S&P subió la nota de México en diciembre pasado y Fitch la aumentó en mayo de 2013, por lo que la deuda de este país es tres veces grado de inversión.
Además, el peso se ha fortalecido un 1% ante el dólar, el único aumento entre las monedas más negociadas de América Latina que analiza la compañía Bloomberg.
El costo de asegurar la deuda mexicana contra un impago mediante permutas cayó en junio al nivel más bajo en seis años y es ahora, por primera vez en la historia, inferior al de Chile, la economía de calificación más alta de la región.
Qué diferente suena todo eso a lo que vivimos la semana pasada en el país, cuando el martes 16 de setiembre, Moody’s cayó con la noticia de la rebaja en la calificación de riesgo de Costa Rica.
A diferencia de México que es tres veces grado de inversión, nosotros ahora somos grado especulativo en la misma cantidad de veces, ya que las tres agencias arriba mencionadas dan a Costa Rica ese desvalor, principalmente por nuestro inercia en el control del déficit en nuestras finanzas.
Creo que esto tiene que verse como un reto para el nuevo gobierno, así como le pasa a Peña Nieto en México, que acudirá a Estados Unidos esta semana con el orgullo de sentirse el país con menor riesgo de inversión dentro de las naciones emergentes. Luis Guillermo, en un futuro, podría pensar que fue el que detuvo el crecimiento del déficit y el que devolvió al país el grado de inversión, si realiza los cambios que necesitamos.
La tarea está clara, hay muchas acciones por tomar, lo más importante es que los costarricenses tomemos conciencia de que es necesario un cambio en nuestra política fiscal, necesitamos educación tributaria y empezar a tener números de países desarrollados.
Nos jactamos de ser una gran nación, un gran país, de ser competitivos en muchos puntos, pero la verdad es que esas atribuciones la semana pasada quedaron completamente manchadas y no solo en nuestro orgullo, sino en la percepción internacional.
Creo que si Luis Guillermo Solís, Helio Fallas y Olivier Castro logran realizar ese cambio, para mí sería suficiente su gestión, porque con dinero en las arcas se puede tener más infraestructura, más proyectos, ser más competitivos, que es lo que todos los que vivimos en la “Suiza Centroamericana” queremos, tener números como esa nación europea y que no sea solo la parte de una estrofa en una pedazo de nuestro folclor.

Columna del Editor