Nuevo puerto de Limón enfrenta mar turbulento
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ANÁLISIS


Mañana: Por qué el proyecto es importante

Nuevo puerto de Limón enfrenta mar turbulento

El plan de construir una terminal de contenedores de $500 millones, podría terminar en las rocas


RESUMEN EJECUTIVO

Un proyecto para construir una terminal de contenedores en Limón aún no ha cumplido con los estándares apropiados, dijo la semana pasada la agencia nacional de medio ambiente.
El mes pasado, el sindicato de trabajadores portuarios de Limón, pidió a un tribunal que declarara que la terminal es un monopolio ilegal, que afectaría cientos de puestos de trabajo.
El nuevo Gobierno y la comunidad empresarial apoyan el proyecto, que tiene una posibilidad razonable de éxito.
Sin embargo, tiene un mar agitado por delante.


Los próximos meses podrían ser una navegación difícil para APM Terminals, que tiene el contrato de concesión para construir y operar una terminal de contenedores en Limón, con una inversión de $500 millones.
El proyecto aún no se ha demostrado que cumpla con los estándares apropiados, dijo la agencia ambiental nacional la semana pasada.
La compañía tendrá seis meses para explicar por qué la obra no tendría un impacto negativo en los aspectos biológicos, geológicos y sociales, así como en relación con el relleno que se haría en el mar, y el campamento de construcción, afirmó la Secretaría Técnica Nacional Ambiental.
Varios ecologistas, liderados por Álvaro Sagot y Alan Astorga, apoyados por el sindicato de los muelleros de Limón, se oponen a la terminal, con el argumento de que el nuevo puerto dañaría los arrecifes de coral y los hábitats de las tortugas, así como los terrenos por debajo y al lado del campamento.
Por su parte, el sindicato el mes pasado pidió a un tribunal detener el proyecto, bajo el supuesto de que destruiría cientos de puestos de trabajo.
Se espera que la Corte decida, a más tardar a principios de mayo, si el proyecto constituye o no un monopolio ilegal.
El actual puerto de Moín se rendiría hasta el 80% de su negocio a APM, que tendría el derecho exclusivo de manejar contenedores.
Cientos de personas se quedarían sin trabajo en un pueblo pobre, si el actual puerto de Moín se limitaba a los palés (tarimas) y la carga a granel, asegura el sindicato.
El recurso presentado por los trabajadores portuarios apela el fallo de 2012 de un tribunal administrativo, que negó que la terminal sea un monopolio.
Por un lado, el proyecto tiene una probabilidad razonable de éxito.
El contrato de APM está vigente y por lo tanto debe respetarse, le dijo a la AmCham el mes pasado el presidente electo, Luis Guillermo Solís.
Se trata de un cambio importante, dado que el Partido Acción Ciudadana en su plan de Gobierno, había hablado sobre la necesidad de renegociar el contrato de APM.
Los empresarios costarricenses por su parte apoyan el proyecto casi por unanimidad.
No menos de 104 de los 107 gerentes generales de varias de las principales empresas nacionales, están a favor de la obra, de acuerdo con un sondeo realizado el mes pasado por LA REPÚBLICA.
APM Terminals, que en 2011 ganó el contrato para construir y operar un nuevo puerto, es la empresa más grande del mundo en operaciones portuarias, con 64 instalaciones en 39 países de cinco continentes.
La compañía, con sede en los Países Bajos, el año pasado tuvo utilidades de $770 millones, de los ingresos por $4,3 mil millones.
En 2012, APM Terminals fue nombrado como Operador Portuario del Año por los analistas de logística, Lloyd’s de Londres.
Aun así, el proyecto se enfrentaría a un mar agitado, antes de llegar a un puerto seguro.

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